domingo, diciembre 5, 2021

El coronavirus da náuseas…

Da horror que la humanidad, que ya de por sí, lo de pensar no muy se les da, estén siendo manipulados de tal forma que hacen con todos lo que quieren.  Hoy te pongo el semáforo en rojo, mañana te lo pongo verde y después ¡como me dé la gana!  Y obedecen…

No obstante, todos, absolutamente todos están equivocados.  Ni el virus es lo que dicen que es; y no tienen ni idea de cómo combatirlo.  Porque si supieran lo que es y todo lo que han hecho estuviera bien, el resultado sería diferente.  Pero no; resulta que no.  Es más, vamos para peor…

“En abril se acaba la pandemia.  Serán como 6,000 los que mueran”  López-Gatell.

“¡Ya controlamos la pandemia! cambiamos el semáforo”.  Y luego: “Ahí viene de regreso y trae mutaciones ¡es más peligroso!” “¡Hay que regresar al confinamiento!”  “Y ustedes son los culpables por no respetar las reglas”.  En Etiopía, 2 años de cárcel a quien no use cubrebocas…

Y la gente obedece.  Ciegamente obedece…

Nos bombardean con opiniones no solo distintas, sino contradictorias. Las primeras son en los medios oficiale$, es decir, Prensa, Radio y TV. Todos controlados.  Todos en sus primeras planas destacan los positivos y los fallecidos; pero a nadie le parece rara la uniformidad de las noticias.  Las segundas son por la Internet…

Y luego los testimonios de los que se salvaron y lo que sufrieron; por lo que aconsejan a todos se vacunen.  Y los que se curan en tres días, como Trump.  Y los que se “contagian” para salir en las revistas.  Y los que lucran con el miedo…

Y cien o mil más de “Los que”.  Pero lo cierto es que casi todos participan en el show, tal vez inconscientemente pero participan.  “Que los asintomáticos son los que más contagian.  Lo que ya raya en la locura…

Que los que se salvaron no quedan inmunizados y quedan mal de sus facultades mentales”.  Y cualquiera otra barbaridad.  Lo que se les ocurra.  Pero ciertamente que ya a estas alturas, todo lo relacionado con el coronavirus, da nauseas…

Y la gente obedece.  Ciegamente obedece…

¿Se han preguntado a dónde, o hasta dónde quieren llevar a la humanidad los que planearon todo esto?  ¡Cada vez lo alargan más!  Ya hasta dicen que los que sobrevivan tendrán que usar cubrebocas siempre…

Y los rebaños, sin darse cuenta siguen el cencerro que los lleva al matadero.  Vivir confinado no es vida.  La gente confinada se vuelve loca; no exagero.  No podrás viajar de un lugar a otro si no tienes certificado de vacunación.  El control total.  Sabrán dónde estás, que haces, que escribes, quienes son con los que re reúnes; todo por satélites…

Pero por lo pronto, millones de personas han perdido el empleo que tenían.  Edificios enteros que se rentaban para oficinas no se volverán a ocupar.  La gente trabajará en sus casas.  Excepto los que distribuyen alimentos, bebidas y servicios.  Pero todo colapsará…

Si no hay trabajo, no hay dinero; habrá hambre y más delincuencia.  Y si con la que hay no pueden, imaginar lo que será no es grato.  Será un verdadero cambio de Era y por lo visto sobrevivirán los más inteligentes.  Pero no los que saben de ecuaciones y cosas por el estilo, sino los que sepan vivir acorde a La Naturaleza…

En no pocas ocasiones he citado en este mismo espacio, lo que se debe hacer en las epidemias. Y no es mi opinión, son las irrefutables palabras del Maestro Hipócrates (460 – 370) La que cura es La Naturaleza.  Pero ninguna Autoridad se ha interesado.  Tal vez curar no sea negocio.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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