jueves, diciembre 2, 2021

La inquietante levedad de la fortuna (suerte)

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Desde muy antiguo se advertía la muy versátil conversión de la fortuna en el ser humano, una auténtica rueda giratoria hace variar las circunstancias con incesante frecuencia. Un capítulo relativo a ese devenir de la fortuna lo narra Heródoto cuando Perseo, hijo de Filipo de Macedonia, derrotado ya comparece ante el senado romano y uno de los senadores recordándole a sus coterráneos no se envanezcan del creciente poderío imperial, cita a Demetrio Falereo en cuyo libro, “La Fortuna”, escribe: ¿creeríais que cincuenta años atrás, los persas o el rey de los persas, los macedonios o el rey de los macedonios, si algún dios les hubiera profetizado el futuro, hubieran podido creeer que actualmente de los persas, que dominaron casi todo el mundo, no quedaría ni el nombre y que iban a someterlo todo a los macedonios, de quienes antes ni el nombre era conocido? Relataba ahora la decadencia macedónica para rematar diciendo que la Fortuna es veleidosa, ahora te acompaña, mañana te abandona.  Sic transit gloria mundi: “Así pasa la gloria del mundo”, decían los romanos.

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