sábado, diciembre 4, 2021

Los muertos no hablan

Línea Política

Agustín Contreras Stein

2 de noviembre del 2020                                              

DICEN por ahí que los muertos no hablan, pero si lo pudieran hacer, cuántas cosas le estarían reprochando en este momento al gobierno federal, responsable, a nivel nacional, de la salud de todos los mexicanos.

Pero, como también dicen por ahí, no es necesario que los muertos hablen, pues basta con que en este momento la conciencia de quienes tienen en sus manos el manejo de la pandemia, que va, desde luego, desde el Presidente de la Republica, hasta los funcionarios menores que tienen el encargo de vigilar permanentemente todas las necesidades dentro de esta materia, les esté carcomiendo su interior con un gran sentimiento de culpa, del cual no se podrán deshacer durante toda su vida, pues lo que están haciendo ahora, les producirá una verdadera angustia mental que llevaran hasta el propio día de su muerte.

Y es que, como todo mundo sabe, el gobierno federal, no le dio, desde hace meses, la importancia que tenía la calamidad del Covid-19, donde el mismo Presidente de la República, se burlaba, como lo hace en todo lo que hace y deshace, de las propias recomendaciones del equipo de salud que pretendía imponer algunas medidas para la seguridad de los propios habitantes de este país.

De esta manera, también, las propias autoridades de salud, prefirieron callar y quedarse solamente a la expectativa, pues ya no hicieron nada que valiera la pena para poder contener la enfermedad, luego de que su propio Jefe, se dedicaba a espantar este virus con la muestra de estampitas y hacer creer al pueblo que estaba interesado en lo que pudiera pasarles. Aunque no son tiempos de echarle la culpa a nadie por todo lo que está pasando, sí es necesario señalar algunas muestras de desinterés oficial, creyendo, quizá, que esta pandemia no era lo suficientemente fuerte como para llegar a matar a más de noventa mil personas, de acuerdo con el conteo que las propias autoridades de salud, llevan hasta este momento.

Es cierto que los muertos no hablan, pero si alguna vez pudieran hacerlo, sería bueno que se hicieran oír por todos aquellos que no movieron un dedo para poder salvarlos cuando todavía era posible, ni para prevenir, más que nada, que los contagios se pudieran esparcir por todo el territorio. Hubo, se dice, tiempo suficiente para poner en práctica todas las medidas necesarias, como el cierre de aeropuertos y puertos y evitar, por todos los medios posibles que esta enfermedad llegara hasta los estratos más vulnerables, conociendo de antemano que el ataque de este virus, era más factible que provocara muertes en sectores de mayor pobreza, de personas con enfermedades y de alimentación pobre.

Hoy, lo que pretendía el Presidente, es hacerles homenaje a todos los muertos, precisamente en estas fechas en que los mexicanos, tienen como tradición esperarlos en sus hogares y halagarlos con lo que en vida les gustaba, pero tal propuesta presidencial, resultaba ser una burla más al recuerdo de todos los muertos y principalmente a los caídos por la pandemia y que es donde las mismas autoridades del país quieren lavar su conciencia, izando la bandera como muestra de arrepentimiento, cuando todavía es necesario luchar y a eso deberían avocarse  seriamente para salvar la vida de muchos otros que se encuentran hospitalizados o que necesitan de la atención de un buen servicio médico, es decir, con medicamentos apropiados, con vigilancia e instrumentos que permitan trabajar a todos los integrantes del sector salud, sin tener que salir a la calle para reclamar que les provean de lo necesario para enfrentar los estragos de esta enfermedad.

Estamos seguros que los muertos no hablan, pero si pudieran hacerlo, ya se habrían presentado en estos días, preferentemente en Palacio Nacional, o en cualquiera de los palacios de gobierno, en las diversas entidades del país, donde la pandemia sigue estando presente y con grave amenaza de continuar matando seres humanos por todas partes, pues lo mismo ha penetrado en las altas esferas sociales como en los centros de población más pobres, donde no pueden acudir a hospitales privados y tienen que aventurarse al atenderse en los centros de salud oficial, donde, como ya hemos visto y señalado, ni siquiera a los médicos han logrado proteger.

Los muertos no hablan, pero al pueblo mexicano, en gran parte, sí les gustaría que un día y no precisamente en estas fechas de celebración del día de muertos, se aparecieran y hablaran para que el Presidente y todos sus funcionarios relacionados con la salud, los escucharan.

A ver si de esta manera, toman en serio el problema de salud que ocupa a México y a todo el mundo.

                                                              ———————

EL ESCENARIO CATATRÓFICO

PUES RESULTA QUE el llamado escenario catastrófico, ya fue rebasado desde hace tiempo y ahora lo que se espera es que no haya otro que señale una cifra mucho más alta, en relación al número de muertos que ha cobrado la pandemia y que de acuerdo a las creencias del vocero federal Hugo López Gatell, apenas si alcanzaríamos una cifra menor a los sesenta mil muertos y que de rebasarse este número, pues entraríamos precisamente en lo que llamó una situación crítica o escenario catastrófico.

Bien, pues de esta situación ya ni hablar es bueno, porque ahora la cifra es de más de noventa mil muertos, de acuerdo al conteo oficial, aunque dicen quienes saben que la cifra podría ser mucho mayor, considerando ciertas cuentas matemáticas que nosotros, aceptamos, no sabemos hacer.

En fin, que en este momento, el país está viviendo una etapa difícil en cuanto corresponde a la salud y desde luego a las consecuencias que tiene la presencia de esta enfermedad.

El gobierno, sigue con la esperanza de tener lo más pronto posible, una vacuna que venga a resolver los problemas que se han venido encima y que, cuando menos con estrategias definidas, no se han logrado detener.

El escenario catastrófico, es verdaderamente catastrófico.

                                                             ———————-

ACORRALADO

AHORA SI, TODO PARECE indicar que el Doctor Roberto Ramos Alor, ya pudiera encontrarse acorralado por lo que se dice fue mal uso, hasta estos momentos, de buena cantidad de millones de pesos que no encontró en regla la Auditoría Superior de la Federación.

Los rumores se hacen cada día más escandalosos, porque al Secretario de Salud de Veracruz, se le ha considerado, incluso, por el propio Gobernador del Estado, un buen servidor público, aunque, quizá, nada sepa de lo que pudiera estar sucediendo a sus espaldas, ya que el funcionario en cuestión, obedece instrucciones superiores que no provienen, precisamente, de Palacio de Gobierno, sino de una instancia federal que supuestamente lo apoyó y lo sigue apoyando para mantenerse en el puesto que detenta.

Son otras instancias, también federales, como la propia Auditoría Superior de la Federación, quienes están dando cuenta de serias irregularidades que pronto pondrían fuera de su cargo al ahora Secretario de Salud de Veracruz, sin que haga falta que el dedito de Cuitláhuac, se mueva para destituirlo.

                                                           ———————–

Y MAÑANA, aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.

NUESTRO CORREO: [email protected]

Lo último

Columnas