jueves, diciembre 2, 2021

¿Y nosotros, por qué?

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Efectivamente, el pecho del presidente no es bodega, circunstancia a la cual se pueden atribuir sus disertaciones de cierta trascendencia en el expediente de su gobierno, algunas de enorme peso moral, otras de índole económica, judicial o política: la suspensión de las obras del aeropuerto en Texcoco; la libertad a Evodio Guzmán y ahora la inundación de la planicie tabasqueña para no inundar Villahermosa. Lo de Culiacán, por salvar vidas humanas, lo de Texcoco por la corrupción, y lo de Tabasco: “Porque esta situación se tuvo que optar entre inconvenientes, que me duele mucho, porque no hubo un buen control de las presas. Entonces, sí dije eso, porque lo hicimos, yo lo planteé, si no cerrábamos esa compuerta, Villahermosa se hubiese inundado completamente”. Pero lo de Culiacán no lo entienden bien en los Estados Unidos, ni lo de Texcoco los inversionistas, y en Tabasco los pobladores bajo el agua se preguntan ¿y nosotros por qué?

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