viernes, julio 1, 2022

El poder no es para siempre

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Está plenamente comprobado que cuando se disfruta de las mieles del poder político el pensamiento de los más se obnubila, al grado de perder el piso e incluso olvidar la fugacidad de esa experiencia; si la brevedad de la vida es un hecho comprobado ¿cuánto más podría ser el límite de la caducidad del ejercicio del poder? Pero nadie aprende en cabeza ajena, de allí la incesante repetición de casos como el de Mario Marín, ex gobernador de Puebla, quien acusado de torturar a la periodista Lydia Cacho en 2005, fue aprehendido el día de ayer y conducido a Quintana Roo, donde se sigue la causa. Ya verá cómo se defiende el ex gobernador, pero su caso debiera servir a quienes ahora quieran repetir en Veracruz el fenómeno duartista, abusando del manejo del recurso público puesto a su disposición, o ejecutando acciones de abuso de autoridad poniéndose en riesgo de que, en su momento, el destino los alcance.

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