sábado, mayo 28, 2022

Ricardo Serna y su control electoral en Álamo

Por León Morales

En Álamo, Acción Nacional es el partido que ha mostrado la mejor táctica beligerante en los haberes de la lucha por el poder municipal. Actualmente, bajo la bandera de la democracia, hay una guerra sucia, donde el operador es Ricardo Arturo Serna Barajas, ex alcalde y actualmente diputado local, quien ha llevado a cabo todo un plan, mucho antes de que iniciara el proceso electoral.

Para ello, primero tomó el control municipal del partido Acción Nacional, imponiendo a Macedonio Larios Hernández como presidente y posteriormente, impuso a su candidato Raúl Monroy.

Recapitulando, Ricardo Serna se hizo del poder en el 2014, gracias al apoyo de Jorge Vera Hernández (antes de eso, sus orígenes eran humildes), una vez en la silla, se desmarcó de su padrino sin separase completamente de él porque en ese entonces Jorge Vera era diputado; ya en el poder, aprovechó su administración para generar una red de información (todo lo que se mueve en Álamo él lo sabe), además de los beneficios personales, lo aprovechó para impulsar a quienes serían sus candidatos futuros.

Colocó a Raúl Monroy durante su administración como director de Desarrollo Social para que, a través de la organización Razones para Progresar, entregara apoyos a la gente y proyectara su imagen con recursos públicos, y al doctor Antonio Argüello, lo rescató del ostracismo en que se encontraba por los cambios de gobiernos estatales y le apoyó en la recuperación de espacios en el sector médico; tenía otras piezas para su juego del futuro, como Erik Ibarra, Carlos Gómez, Macedonio Larios y otros, pero fue valorando durante su gobierno quienes serían sus mejores cartas.

Durante el proceso electoral del 2017 y dado el desastre de su administración que mantenía pasivos importantes y muchas obras inconclusas, las posibilidades de que alguno de sus candidatos ganara una elección eran nulas, por lo que, aprovechado sus buenos oficios y amistad con Pepe Mancha, convencieron al entonces gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, de que enviara a su subsecretario de Ganadería Jorge Vera, como candidato a la presidencia municipal.

Vera fue candidato y ganó por una aplastante mayoría, pero recibió una administración hecha un desastre y tal como lo esperaba Ricardo Serna, éste tuvo que aguantar estoicamente, debiendo pagar a proveedores y concluir las obras que había dejado inconclusas, pues se avecinaba la elección para presidente, gobernador y diputados, en la cual Ricardo sería el candidato a diputado precisamente contra Blanca Lilia Arrieta Pardo, quien carecía de estructura y a quien ganó por unos cuantos votos, posiblemente hasta cachirules. 

Ya con el fuero, solventó con el Orfis sus cuentas y comenzó a desmarcarse de quien un día le tendió la mano, e inició entonces su estrategia para retornar al poder municipal, para ello dividió al PAN, difundiendo que Jorge Vera era un cacique, ganándole primero el partido y después la elección de determinar quiénes serían los candidatos de Acción Nacional, porque además de Raúl Monroy y Antonio Argüello, impuso a su hermana Guadalupe Serna como síndica y a la esposa de Argüello como regidora, entre otros allegados a él, negándole al todavía alcalde cualquier puesto en la planilla azul.

Determinados los candidatos azules, Ricardo Serna inició una estrategia de campaña, primero escondiéndose, es decir, no mostrarse en público para que la imagen de su candidato Raúl Monroy apareciera limpia y no pegada a él; segundo, una campaña impecable (pagada) a través de los medios impresos y electrónicos, con un manejo de redes sociales impresionante, mediante el cual vende a un candidato benevolente y humilde y, como Raúl Monroy tiene una especie de apraxia al hablar, ha ocupado al suplente Antonio Argüello para resolver esa carencia.

Tercero, atomizar el voto, coordinando o promoviendo candidatos en otros partidos con capacidad económica para realizar campañas fuertes, ejemplo: Bruno Reyes Alamilla, uno de sus alfiles por el PRI; Sergio Juncal, en Fuerza por México y Rodrigo Valdez, de Redes Sociales Progresistas, apostándole de esa manera al voto duro del PAN, más lo que le arroje la contra-campaña o guerra sucia.

La contra-campaña que ha manejado Ricardo Serna la inició desde el mismo momento en que le ganó la oportunidad a Jorge Vera de determinar quién sería el candidato. Sabía que éste no se guardaría ni se quedaría callado y no debió esperar mucho tiempo para que Vera manifestara públicamente que no apoyaría a Raúl Monroy; el siguiente paso era simple: enlazar al alcalde con quien resultara candidato por el partido a vencer, en este caso Morena.

En Álamo, Morena elegiría por género; Blanca Lilia, pariente lejana de Serna, era la única candidata mujer a la alcaldía y Serna comenzó a difundir que Jorge Vera estaba imponiendo a su sobrina.

Inició una difusión mediática y una agresión de género abrumadora hacia Blanca Lilia como nunca antes se había visto, al grado de llamarla “basura”, pero hay que aclarar que esta señora no tiene antecedentes negativos en la política, es arquitecta, buena esposa, madre, una ciudadana digamos ejemplar.

Para esta guerra sucia, Ricardo ha ocupado, además de su red de informantes y de difusión, al grupo de Esteban Argüelles, un experrediasta, expriista y últimamente frustrado excandidato de Morena, a quien El Barzón nacional apoyaba como candidato a la alcaldía, pero con la salida de Alfonso Ramírez Cuellar del secretariado de Morena y la llegada de Mario Delgado, se quedó sin apoyos. Este grupo ha sido cooptado y pagado por Ricardo Serna para denostar una supuesta candidatura impuesta, enlazando mediáticamente al alcalde, al gobierno y a la candidata como más de lo mismo.

A todo lo anterior habría que agregar el gran dispendio de recursos económicos en la campaña panista, donde no existen topes o límites, sin considerar que Raúl Monroy tuvo actos anticipados de campaña, pues desde el 2014 ha estado promoviendo su candidatura.

También ha aprovechado eficientemente la poca experiencia electoral del equipo de Blanca Lilia, que hasta el momento se había abstenido de contestar a la guerra sucia.

Habrá que esperar unos días y recordar que Morena tiene una base social importante y que todo se decide para bien o mal, justo o injusto, en las urnas el 6 de junio.

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