lunes, noviembre 29, 2021

Yunes y las vueltas de la vida: del “pinche viejo guango”, a pedir clemencia

Pocos políticos en México han actuado en su desempeño público con tanta soberbia y prepotencia como Miguel Ángel Yunes Linares. El exgobernador de Veracruz se hizo durante años una fama de político duro, áspero y temible; lo mismo se veía involucrado en temas como la fuga del “Chapo” Guzmán del Penal de Puente Grande, en enero de 2001, cuando fungía como director
general de Prevención y Readaptación Social de la Segob, que aparecía su nombre en el libro de Lydia Cacho Los Demonios del Edén, sobre la red pederasta de Succar Kuri en Cancún o amenazaba a periodistas que criticaban su labor pública.

En la política Yunes también acumuló rencores y enemistadas bien ganadas: fue el encargado de meter en 1994 a la cárcel de Pacho Viejo al exgobernador Dante Delgado, por consigna política de su jefe Patricio Chirinos, y también fue señalado de un intento de secuestro contra el exprocurador Ignacio Morales Lechuga, cuando este fue candidato al gobierno de Veracruz en 1998.

Su estilo pendenciero y soberbio se acrecentó cuando fue gobernador de Veracruz de 2016 a 2018. La mini gubernatura no evitó que Yunes Linares se enfrascara en toda clase de pleitos y polémicas con sus adversarios.

En febrero de 2017 Yunes abrió una confrontación verbal con López Obrador que comenzó con la acusación de que el tabasqueño tenía tratos con Javier Duarte y que éste había financiado a
Morena con el dinero del erario veracruzano.

La respuesta de Andrés Manuel fue inmediata: “Si el señor Yunes puede probar que yo recibí dinero de Duarte, me retiro de la política, pero si por el contrario él no puede probarlo, que renuncie a su encargo”, dijo López

Obrador, quien había iniciado el duelo verbal cuando criticó que el senador panista Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del gobernador de Veracruz, intentara ser candidato al mismo cargo
para suceder a su padre.

Meses después, cuando estaba en campaña por la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Márquez, revivió la guerra contra el ya entonces candidato presidencial López Obrador: “Hace unos días vino ese viejo guango que le dicen el Pejelagarto. Y a mí me dio mucha risa que de repente decían que Xalapa ya era de Morena y que iba a ganar el Peje”, decía el hijo de Yunes en un mitin en Xalapa.

Hoy, con López Obrador en la Presidencia, hay al menos dos denuncias de la UIF que acusan a Yunes Linares de enriquecimiento ilícito y de operaciones con recursos de procedencia ilícita,
además de una denuncia, confirmada el 19 de abril por la Fiscalía General de la República, en contra del exgobernador de Veracruz, a quien se acusa de desvíos de recursos y corrupción durante su paso por el ISSSTE en el gobierno de Felipe Calderón.

Ante ese panorama, con 68 años y con una enfermedad que se le ha complicado, Yunes Linares hizo a un lado su soberbia y hace una semana mandó a un político, amigo suyo, como mensajero a Palacio Nacional, y le pidió que le transmitiera “al presidente López Obrador” el siguiente mensaje: “Que tenga clemencia y piedad. Que yo estoy enfermo, que si van contra mí yo puedo responder y dar la cara, pero que a mi familia la respete y no les haga daño”.

La respuesta  que dicen que le dieron al mensajero en Palacio Nacional fue contundente: “Dígale que sólo se va a aplicar la ley y que, si él o sus hijos violaron la ley, tendrán que enfrentar las
consecuencias y responder ante las autoridades correspondientes”.

Las vueltas que da la vida golpean por igual a los mortales, que a los que se sienten intocables.

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