sábado, septiembre 25, 2021

¿Cooperar o colaborar? Las herramientas para un mundo de trabajo

Por: Eduardo López

La colaboración ha experimentado un cambio enorme en las últimas décadas, pasando de ser la palabra de moda, al componente central de la estrategia de negocios. Un estudio reciente de Stanfordque examinó a más de mil empresas, encontró que aquellas organizaciones que promueven la colaboración entre sus empleados tenían cinco veces más probabilidades de tener un alto rendimiento. Otra investigación mostró que las empresas con una estrategia de colaboración tenían el doble de probabilidades de superar a sus competidores, mientras que sus empleados vieron mejoras en eficiencia, calidad del trabajo, innovación y satisfacción general con su trabajo. Pero, ¿qué es la colaboración? Muchas veces, en charlas con clientes y hasta con mi propio equipo, me doy cuenta que cuando se habla de «colaboración», en realidad se refiere a «cooperación». ¿Cuál es la diferencia, te preguntarás? Es la distinción entre «nosotros trabajamos» y «yo trabajo». Colaboras con un compañero músico para co-crear y lanzar una nueva canción juntos. Cooperas con un inspector de construcción de la ciudad que necesita firmar su permiso para que puedas avanzar con tu proyecto. Necesitas el permiso y el inspector debe aprobarlo, pero ahí es donde termina el sentido del propósito compartido. 

En el ambiente del trabajo, la cooperación generalmente consiste en mantener a todos realizando su tarea asignada y establecer los mecanismos correctos para que cada persona pueda obtener del otro la información o las aprobaciones necesarias en el momento adecuado. En cambio, la colaboración consiste en combinar tareas, perspectivas y responsabilidades. Pueden haber normas y procesos, pero una buena colaboración también permite espontaneidad y salirse de los roles definidos. En cualquier organización existirán instancias de cooperación, pero fomentar la colaboración requiere de un esfuerzo específico que asegure que las personas tengan las herramientas y los incentivos adecuados para dedicar tiempo y energía a trabajar en conjunto. 

Si pensar en esto ya era importante, ahora que muchas empresas están imaginando un futuro de trabajo híbrido, se volvió esencial. En los modelos remotos o en equipos altamente distribuidos, todavía estamos en un proceso de aprendizaje y las herramientas tecnológicas que operan como mediadoras del contacto cumplen una función clave en facilitar la colaboración. Uno de los motivos por los cuáles las herramientas que usamos se vuelven críticas para un modelo de trabajo híbrido exitoso es que, sin la presencia física, la colaboración asincrónica toma un peso mayor que cuando estamos todos en la misma sala de reunión. La creación conjunta asincrónica ha demostrado ser esencial no solo en equipos distribuidos, sino también en equipos locales con diferentes horarios y preferencias de trabajo. Publicar comentarios o asignar una tarea en documentos para colegas que trabajan en otros hemisferios o tienen que cuidar a sus hijos por las tardes significa que la velocidad de ejecución de un proyecto ya no depende de la alineación de calendarios, sino de la alineación de ideas con base en el propósito compartido. 

Una encuesta con usuarios de Google Workspace sobre cómo realizan su trabajo, encontró que para más del 90% de ellos, la colaboración en tiempo real (escribir documentos juntos, acompañar un proyecto en una sala de chat o compartir comentarios a través de chat y video) se ha convertido en la práctica común entre sus equipos. Todos estos momentos de micro-colaboración han reducido la coordinación de reuniones con grupos grandes. Cuando las partes interesadas revisan los materiales del proyecto juntos en una reunión virtual, física o híbrida, gran parte de la colaboración y la alineación ya se ha realizado.

Creo que sería difícil encontrar alguna empresa o líder que diga que está en contra del trabajo en equipo o la colaboración. Sin embargo, es necesario examinar qué facilitadores estamos implementando para que esa co-creación realmente suceda en el día a día. Cuando me reúno con clientes actuales y potenciales de Google Cloud, a menudo digo que si quieren entender su cultura, deberían mirar las herramientas que utilizan sus empleados. Si sus herramientas los limitan a un modelo de cooperación — cada uno trabaja en su tarea — en lugar de crear las condiciones para la colaboración multifuncional, colectiva y conectada, entonces están dejando en la mesa una pieza estratégica que podría impulsar la innovación y ofrecer un valor comercial tangible.

Eduardo López*

* Presidente de Google Cloud Latinoamérica

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