miércoles, octubre 20, 2021

Y además hacen negocio…

Opiniones y Comentarios 

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Lo primero que hay que aclarar, es que llaman narcotraficantes a quienes secuestran, cobran piso, tanto en la ciudad como en el campo, acaparando las cosechas y los minerales de exportación…

Y quienes así opinan.  O no tienen una idea de lo que dicen; o lo mismo y sí la tienen, pero a eso se dedican, es decir, a cobrar por hablar o por escribir.  Un ejemplo…

Cuando secuestraron a Diego Fernández de Cevallos, aquel 14 de mayo del 2010. Por el que pidieron de rescate 30 millones de dólares.  Y que después de siete meses fue liberado; según él mismo declaró, gracias a Dios.  Cuando fue gracias al dinero que se pagó por rescatarlo.  A menos que el clero haya cooperado; pero no lo creo…

En lo personal nunca creí en el secuestro del mañoso individuo -como tampoco en el atentado a José Murat, entonces Gobernador de Oaxaca- y va el porqué.  El simple sentido común y un poco de conocimiento de lo que se habla, hace del asunto algo más que sospechoso…

Según la crónica, una semana después, la PGR declaró que suspenderían la investigación del caso, atendiendo a la solicitud de la familia; para no entorpecer las negociaciones y atendiendo el bien último, la vida del secuestrado…

Luego, hasta varias semanas después, los familiares tuvieron noticias de los secuestradores, que se hacían llamar “Los Misteriosos Desaparecederos” o algo así.  El sujeto de marras, o sea, Diego, aparecía con el torso desnudo, los ojos vendados y con una revista en las manos, para demostrar que estaba vivo.  De película de Hollywood…

Y luego le envió una carta a su hijo pidiéndole que se apresurara para conseguir el rescate; cuando a lo mucho, sí lo que los secuestradores quieren es presionar, no le dicen que escriba una cartita, mandan una oreja o un dedo, en el mejor de los casos…

“Te pido que hagas lo más rápido que puedas tu mayor esfuerzo.  Ellos tienen todo el tiempo del mundo, no les corre ninguna prisa”, decía la misiva.  Haciendo evidente que tenía comunicación con sus secuestradores y sabía que no le iban a hacer nada.  Lo que le daba tranquilidad a su familia y al gobierno del mal hadado Calderón…

Pero eso no es todo.  Se ve que los que sí creen en el secuestro, nunca han visto a un recién liberado.  Pues por principio de cuentas, lo sueltan en despoblado y drogado, a tal grado de de no saber ni cómo se llama; y durante un buen tiempo así se la pasa…

Pero reapareció con una barba blanca y desaliñada como de leñador perdido en Alaska; pero, curiosamente, con las cejas bien negras, tipo Vicente Fernández.  Lo que quiere decir que los secuestradores, buena onda, le daban pal tinte…

Y eso de que llegando a su casa se bañó y ¡solito! se fue a llevarle flores a su novia en un auto Mercedes -y eso que dijo que tuvo que pedir dinero prestado a sus amigos para completar el rescate- ¡Por favor! eso es de novela de Corín Tellado…

Solo faltó que le diera un beso y se despertara.  Mientras los reporteros filmaban el acontecimiento -tipo Televisa; ya saben-  Pero viniendo de la generación de “La Verdad Histórica” y la pequeña Paulette -a quien aún no se le ha hecho justicia-…

Originalidad es algo que no podía pedírsele al émulo de “Orlando el Furioso” -el poema épico de la era caballeresca escrito por Ludovico Ariosto (1474 – 1533)- demasiado burdo y prepotente…

¿Cómo pueden creer semejante patraña?  Conociendo lo mañoso que es el individuo, especialista en asuntos financieros entre Hacienda y los contribuyentes para que les devuelvan dinero, el mentado secuestro más huele a evasión de impuestos que a otra cosa…

Sin omitir sus fanfarronas declaraciones.  Pues refiriéndose a los secuestradores dijo que “Como hombre de fe, ya les perdoné; pero como ciudadano la Autoridades tienen una tarea pendiente; pero sin abuso, ni atropello”…

Pero “no me van a amedrentar”, y dijo “que seguiría su vida como siempre”.  Y además agregó que viviría para adelante, sin miedos, sin cobardías, sin arrogancia, pero con definición y valor

Pero eso fue todo, pues consciente de que quien mucho habla, mucho yerra; y se fuera a “balconear”, no quiso responder nada más a los reporteros…

¿Realmente amables lectores, ustedes creen que “El Mencho” o cualquier otro capo de altura, se va a molestar en secuestrar a un insufrible, irascible y patético sujeto; y todavía soportarlo ¡durante siete meses! para sacarle 30 millones de dólares.  Cuando esa cantidad se la gana en un embarque…

Haciendo cuentas.  Un gramo de cocaína pura, cruzando la frontera cuesta al consumidor 100 dólares -cuando menos antes de la pandemia-.  Una tonelada tiene un millón de gramos; luego entonces, cada tonelada representa 100 millones de dólares.  Un submarino en el que la transportan lleva 10 toneladas y según cuentan hacen viajes diarios… 

Ni tampoco han seguido los pasos de quienes han estado secuestrados; pues su vida cambia de manera radical.  Desconfían, como es lógico, de todo.  Los que pueden viven con guardaespaldas hasta de noche.  Pero éste le anda haciendo al valiente…

Pero como les decía amables lectores, otra cosa es la delincuencia organizada.  Que son los que tienen amedrentada a la sociedad.  Porque cuando ven las camionetas de los verdaderos narcos, hasta hacen fiesta, pues ayudan a todo el mundo…

El pueblo no les teme a los narcos, eso es mentira.  Les temen a los delincuentes, que se drogan para cometer todo tipo de crímenes.  Los capos le tienen prohibido a su gente meterse en eso; y ya saben lo que les pasa a quienes desobedecen…

Pero hemos llegado a tal grado de descomposición social, que 10 mujeres mueren asesinadas cada 24 horas; y eso ya no es noticia.  Pero por alguna turbia y aviesa razón, no quieren acabar con los cárteles para dedicarse a combatir a la delincuencia organizada…

Cuando legalizar las drogas es el único camino que hay.  No hay otro.  Y seguir la experiencia de Portugal, donde las drogas las entrega el gobierno de manera gratuita, con la condición de que se acuda a un tratamiento para erradicar la adicción.  Y además hacen negocio.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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