domingo, diciembre 5, 2021

De la misoginia…

Cotija -lugar donde la garganta se hace ancha- es una hermosa población de poco más de 23,000 habitantes -risueña dirían los clásicos- la mayoría descendientes de españoles, franceses e italianos…

Que enclavada en la sierra entre Jalisco y Michoacán, tiene algo más que su célebre queso:  Dos famosos personajes que dedicaron su vida a su Dios; y a otras cosas…

Del primero, pero segundo en orden cronológico, de nombre Marcial Maciel (1920 – 2008) estuvo a punto de convertirse en Santo, o sea, de ser canonizado.  Y no era para menos, el Papa Wojtyla (1920 – 2005) -al que ese sí pronto van a santificar- lo distinguía con $u aprecio…

 Lo de “$u” aprecio, es porque el fundador de Los Legionarios de Cri$to, le enviaba carretadas de dineros recabados por los Legionarios que, hay que decirlo, lo encubrieron siempre…

Pero a tal grado lo distinguía el $anto Padre, que lo llamó ¡ejemplo de las juventudes! -háganme el regalado favor amables lectores-.  Y mientras el vergonzante individuo estaba hincado frente a él; el polaco, con sus futuros santos dedos, le marcó una cruz sobre la frente y le dio la especial bendición apostólica…

Conmovedora escena de Juan Pablo II que quedó registrada para la historia; cuando el individuo, junto con Ronald Reagan (1911 – 2004) y la terrible Margaret Thatcher (1925 – 2013) fueron autores de impulsar el nefasto neoliberalismo que tanta desigualdad y dependencia ha traído, bendijo al pederasta -por cierto, que los tres tuvieron una larga y penosa agonía- ¡Bendito sea Dios!…

Al segundo hombre de Dios nacido en la misma Cotija, Rafael Guízar y Valencia (1878 – 1938) que se celebra el día de hoy; sí lo hicieron santo.  Y no se ha sabido de más, afortunadamente, porque ha habido cada santo, que Dios guarde la hora…

Como San Alfonso María de Ligorio (169161 – 1787) Doctor de la Iglesia y famoso por su Teología Moral, de donde me voy a permitir reproducir algunas de sus máximas…

“Si el confesor abusare de una mujer, ella no será creída si lo acusase”.

“Si el confesor hiciere preguntas indiscretas a las jovencitas y ellas denunciaren la cosa a sus padres, no deberán ser creídas”.

“Si la mujer denunciare al confesor por haberla tentado, el marido católico no deberá creer a la mujer, sino al confesor”.

“La penitente no está obligada a revelar a su nuevo confesor, si tuvo relaciones íntimas con el confesor precedente”.

Dos más y nos vamos amigos; pero están buenísimas…

“El seductor, que para obtener una mujer le haya prometido una amplia recompensa, puede faltar a su promesa y reducirla a los límites de la cosa obtenida”.  Luego comentamos de la misoginia.

Y la última por hoy…

“El confesor, en el lecho de un católico moribundo, podrá usar de todos los medios para inducirlo a favor de la Iglesia”.  Lo que debe de haber aprendido muy bien el obispo Onésimo Cepeda.  

Pero regresemos con San Rafael Guízar y Valencia; quien se dedicaba, entre otras cosas, a guardar armas en la Catedral de Xalapa; y también al agio, es decir, era agiotista.  Dicen que prestaba dinero a altos réditos.  Y si no cumplían con los pagos, los amenazaba con excomulgarlos y condenarlos al infierno por toda la eternidad…

Inexplicablemente no lo han hecho el $anto patrono de las Casas de Empeño, que tanto proliferan.  Pero continuemos con el santo hombre nacido en Cotija…

Que tuvo que salir huyendo de Xalapa, pues al ser señalado como autor intelectual del atentado contra el entonces Gobernador General Adalberto Tejeda (1883 – 1960) puso pies en polvorosa.  Pero como eran tiempos de la revolución cri$tera, se dijo perseguido y acabó en los altares recolectando billetes en grande.  Nada mal…

Pero sin lugar a dudas, cuando menos desde mi muy personal punto de vista, el mejor de todos los Santos a través de la Historia, pues dedicó su vida a combatir al mal; ha sido y es: El Enmascarado de Plata.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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