jueves, diciembre 2, 2021

Loas al Estado todopoderoso

Ah, cómo les gusta que el Estado lo resuelva todo. Desconfían en el sector privado. Les disgusta que organizaciones de la sociedad civil se involucren para resolver problemas públicos. Lo suyo es que nadie le haga sombra al gobierno. Si por ellos fuera, estatizarían todo. Su fe estatista no tiene límites.

  •  

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) les sacan ronchas. No es posible que la educación, salud, defensa de los derechos humanos, combate a la corrupción, conservación del medio ambiente, fomento de la cultura, apoyo a la población más pobre, ayuda a los adictos o la protección de la libertad de expresión lo hagan asociaciones de ciudadanos organizados para ese fin. No. Eso le corresponde al Estado.

Así piensan. Es el tipo de sociedad que quieren. Una pasiva que espere a que papá gobierno resuelva todos los problemas. Me refiero, desde luego, a López Obrador y sus seguidores. Su propósito es desaparecer las ONG.

En 2019 les quitaron el financiamiento público. Si quieren defender sus causas, que lo hagan con dinero privado. Muy bien. Ahora le quieren dar otra vuelta a la tuerca.

En la iniciativa de reformas a la Ley del Impuesto Sobre la Renta, el gobierno de AMLO ha incluido un cambio para limitar las deducciones personales en materia de donativos. Actualmente, las personas físicas pueden deducir gastos con un límite de $163 mil pesos de egresos médicos, funerarios, seguros, intereses de hipotecas, transporte escolar y colegiaturas. Pero, además, también pueden deducir aportaciones al fondo de ahorro para el retiro y donativos hasta el 7% del ingreso anual del contribuyente.

Bueno, pues el gobierno ahora quiere eliminar estos dos últimos rubros para que las deducciones de personas físicas sólo tengan un tope: $163 mil pesos al año. Esto desincentivaría la donación a las ONG.

La idea es que, si la gente quiere donar a las asociaciones civiles, no puedan deducirlas del pago de los impuestos. La Cámara de Diputados ya votó a favor de desaparecer este beneficio fiscal, que es común y corriente en muchos países. Falta que el Senado lo apruebe, lo cual sería un nuevo golpe a las ONG.

En México, hay nueve mil 500 asociaciones civiles que están registradas en el Servicio de Administración Tributaria como donatarias que pueden expedir recibos deducibles de impuestos. De éstas, se calcula que unas cinco mil viven de donativos de personas físicas. Ellas serían las afectadas por esta nueva disposición fiscal. Así, se pondría en peligro la labor que realizan para resolver problemas públicos, muchos relacionados con la población más pobre del país.

Ayer le preguntaron al Presidente sobre el tema y la respuesta fue, por un lado, enredada, pero, por el otro, muy clara.

Enredada porque AMLO confundió las empresas, que son personas morales, con las personas físicas a las que se restringirá la deducción de las donaciones: “Sobre la devolución de impuestos, nosotros no estamos de acuerdo con eso. ¿Cómo se le va a devolver impuesto a una gran empresa bajo el supuesto de que ellos van a invertir en beneficio de la gente, en obras sociales, en filantropía, en fomento a la cultura? No, ésa no es la función de las empresas, la función de la empresa básica —y lo hacen muy bien la mayoría— es invertir, producir, crear empleos y pagar sus contribuciones. ¿Y cuál es la función del gobierno? Pues atender al pueblo con esas contribuciones”.

Clara por la visión gubernamental de que ellos están para hacer las cosas que realizan las ONG. Por ejemplo, en palabras de AMLO, “para que haya fomento a la cultura y al arte, pues para eso está la Secretaría de Cultura, para eso están ahora las exposiciones que se pueden admirar, los museos, todo eso que está financiando con el presupuesto público”.

Lo que quieren es el regreso del Ogro Filantrópico. El Estado todopoderoso que puede y debe resolver todos los problemas públicos. Que no admite ayudas de organizaciones de la sociedad civil. La soberbia de una burocracia insaciable.

Y, desde luego, también está la aversión del lopezobradorismo a todas las ONG dedicadas a fiscalizar la labor del gobierno. Eso cómo les duele. Organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Transparencia Mexicana, México Unido contra la Delincuencia, México Evalúa, México, ¿Cómo Vamos? o Artículo 19, que frecuentemente publican reportes que desmienten las patrañas del gobierno y descubren incómodos casos de corrupción gubernamental. Qué mejor que desaparecer estas organizaciones haciendo cada vez más difícil la recaudación de fondos que las sostienen.

           Twitter: @leozuckermann

Lo último

Columnas