martes, noviembre 30, 2021

Nobel de la Paz a dos periodistas de Filipinas y Rusia

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Agencias

Los periodistas Maria Ressa, de Filipinas, y Dmitry Muratov, de Rusia, fueron reconocidos este viernes con el Premio Nobel de la Paz por su lucha en favor de la libertad de expresión en países donde los medios de comunicación sufren ataques constantes.

Berit Reiss-Andersen, presidenta del Comité Noruego del Nobel, anunció el nombre de los ganadores.

“El periodismo libre, independiente y basado en hechos sirve para protegerse del abuso de poder, de la mentira y de la propaganda de guerra”, afirmó Reiss-Andersen. “Sin libertad de expresión y libertad de prensa, será difícil promover con éxito la fraternidad entre naciones, el desarme y un mejor orden mundial para triunfar en nuestro tiempo”.

Ressa y Muratov fueron premiados «por sus esfuerzos para defender la libertad de expresión, condición previa para la democracia y la paz duradera», señaló el Comité Nobel, que elogió su lucha «valiente» y advirtió de las «crecientes circunstancias adversas» que afrentan la democracia y la libertad de prensa en el mundo.

El fallo resalta la necesidad de un periodismo «libre, independiente y basado en hechos» que sirva para proteger derechos fundamentales contra «el abuso de poder, las mentiras y la propaganda de guerra». «La libertad de expresión es la mejor defensa de una sociedad contra la guerra y los conflictos. No hay democracia sin libertad de expresión», afirmó en una rueda de prensa posterior al anuncio del premio la presidenta del comité, Berit Reiss-Andersen. Reiss-Andersen resaltó que el premio no va a resolver los problemas de la libertad de expresión, pero se mostró esperanzada de que dirija el foco a la importancia del periodismo y lo peligroso que es ejercer ese derecho.

Los galardonados figuraban desde hace años en la lista de aspirantes al Nobel, cuyas quinielas apuntaban esta vez a un premio a la libertad de prensa, aunque aparecían como candidatos mejor situados organizaciones como Reporteros sin Fronteras (RSF) y el Comité para la protección de periodistas (CPJ).

«El que unos periodistas de Filipinas y de Rusia ganen el Premio Nobel de la Paz indica el estado del mundo hoy y el estado de Filipinas», aseguró Ressa, muy crítica con el Gobierno del presidente Rodrigo Duterte y que se enfrenta a varios procesos judiciales en su país, además de un total de diez órdenes de arresto en los últimos años.

La periodista ha denunciado la falta de control en las redes sociales como Facebook donde considera que se publican bulos y mensajes de odio que ponen en peligro las democracias al desaparecer el filtro que aportaban los periodistas antes de la aparición de estas redes.

«Vivimos en un mundo donde los hechos son debatibles y donde los mayores difundidores de noticias dan prioridad a las mentiras, que se difunden más rápido que los hechos. Por lo que el periodismo se ha convertido en activismo», apuntó Ressa, quien consideró que el premio no era para ella, sino para Rappler, el medio que fundó en 2012.

La periodista recordó que este medio digital de periodismo de investigación «vive con la amenaza constante de ser cerrado» por el acoso del Gobierno de Duterte y señaló además que «el periodismo nunca ha sido tan importante como ahora y sin embargo es muy difícil hacer el trabajo».

En un comunicado, Rappler dijo que el Premio Nobel de la Paz otorgado a su directora ejecutiva «no podría haber llegado en un mejor momento», en el «que los periodistas y la verdad están siendo atacados y socavados». «Agradecemos al Nobel por reconocer a todos los periodistas tanto en Filipinas como en el mundo que continúan haciendo brillar la luz incluso en las horas más oscuras y difíciles», señaló la publicación.

Maria Ressa, una audaz periodista

La periodista filipina María Ressa es un icono de la libertad de expresión que vive bajo el acoso judicial y social por su trabajo periodístico.

Ressa, de 58 años, se ha destacado por la investigación de la controvertida guerra contra las drogas del presidente filipino, Rodrigo Duterte, así como por su labor contra las noticias falsas y la desinformación.

La veterana periodista, que trabajó para la cadena estadounidense CNN entre 1995 y 2005 y también colaboró con The Wall Street Journal.

​Ressa nació en Manila, pero pasó gran parte de su juventud en Estados Unidos, donde estudió en la Universidad de Princeton y más tarde prosiguió sus estudios en la Universidad de Filipinas Diliman en su país natal. Durante su época en CNN, fue corresponsal en Manila y Yakarta y se especializó en la investigación de las redes terroristas en el Sudeste Asiático, tras lo que escribió dos libros sobre Al Qaeda y Bin Laden.

Dimitri Muratov, el patriarca de la prensa libre rusa

El ruso Dmitri Muratov es el patriarca de la prensa libre en este país desde la caída de la Unión Soviética como director del periódico Nóvaya Gazeta, el último bastión de la crítica independiente al Kremlin.

«Murátov es un gran hombre. No puede haber persona más digna en este país para un Nobel de la Paz. Nadie como él ha defendido, promovido y desarrollado la libertad de expresión en Rusia», comentó Elena Miláshina, la reportera más laureada del periódico.

El nombre de Murátov, que el 30 de octubre cumplirá 60 años, está vinculado estrechamente con Nóvaya Gazeta, cabecera que también había sido en varias ocasiones nominada al Nobel.

Murátov encabezó en 1993, dos años después de la desintegración soviética, el grupo de periodistas que abandonó el diario Komsomólskaya Pravda con un objetivo claro en mente: hacer un nuevo periodismo en línea con los nuevos vientos democráticos que corrían en el país.

Para ello, contaron con la inestimable ayuda del último dirigente soviético Mijaíl Gorbachov, que compró ocho ordenadores con parte del dinero que recibió como Nobel de la Paz, lo que permitió a Murátov y sus colegas lanzar la primera tirada de mil ejemplares el 1 de abril de 1993.

Después de trabajar como corresponsal de guerra en la primera guerra chechena, en 1995 Murátov fue nombrado director del periódico, cargo que ejerció hasta el día de hoy con la excepción de un paréntesis de dos años (2017-19). Desde entonces, se convirtió en el abanderado de un periodismo de investigación que no aceptaba rehenes a la hora de criticar a las autoridades, sea por la corrupción, la represión de las libertades democráticas o los abusos de los derechos humanos.AFP y EFE

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