jueves, diciembre 2, 2021

A cinco años de su partida

FRANCISCO GUZMÁN MÁRQUEZ

            El 25 de noviembre de 2016 nos encontrábamos en la ciudad de Tuxpan Yeli, Paco Aragón, Gloria y un servidor, acompañando al Licenciado Víctor Caricabel Cruz, Cónsul de Cuba en el puerto de Veracruz y a su gentil esposa, Miguelina, a la celebración, como cada año se hace, de la salida del Yate Granma con los 82 expedicionarios comandados por Fidel Castro Ruz hacia las costas cubanas, para librar la épica batalla que habría de derribar a la tiranía de Fulgencio Batista.

El acto conmemorativo tendría lugar en la que fuera casa de seguridad del Movimiento 26 de Julio, convertida hoy en “Casa Museo”, ubicado en Santiago de la Peña.

            El entusiasmo y el fervor cívico que nos acompañaban se fueron apagando poco a poco, en tanto asimilábamos el conmovedor mensaje que la televisión había transmitido en voz del General de Ejército y Presidente de la República de Cuba, Raúl Castro Ruz: “El Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, ha dejado de existir”.

            Por la mañana nos trasladamos al histórico lugar en el cual se encontraba un grupo de ciudadanos italianos que habían develado un busto dedicado a uno de los expedicionarios del Granma, Gino Doné Paro (partigiano italiano nacido en Venecia).

            La tristeza nos embargaba a todos e invadía el ambiente del recinto. El programa preparado ya no era propicio para la pesadumbre  que se vivía.

            La Maestra Gloria Sánchez improvisó un discurso empapado en lágrimas pero lleno de sentido histórico y de nostalgia; el Cónsul Víctor Caricabel no pudo hilar ideas; la señorita responsable del Museo, preparada para tal fin por el Comandante Juan Almeida, lloraba inconsolable; la guitarra de Paco Aragón sonaba lánguida, melancólica…

            A cinco años de la partida del líder invicto de la Revolución Cubana, haremos un breve recuento de algunos aspectos de su trascendental obra social, cultural, política y educativa al frente de los destinos de su pueblo y en medio del asedio imperial.

            A partir del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, las tensiones y la complejidad han caracterizado, cada vez con más agudeza, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. La invasión a Playa Girón en 1961, la imposición unilateral del infame y genocida bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla y la crisis de los misiles, las constantes acciones terroristas a diversas instalaciones estratégicas de Cuba, la siembra de enfermedades y plagas y las intensas y agresivas campañas mediáticas recientemente orquestadas desde el exterior contra el pueblo cubano y su revolución, llenas de odio, racismo y confusión calificados por el derecho internacional, como delitos de lesa humanidad.

            En medio de ese permanente “estado de guerra” contra el ejemplo libertario e independentista del pueblo cubano y sus dirigentes, la obra de la Revolución con Fidel Castro al frente, ha sido fructífera al concretar en beneficio de su pueblo el Programa del Moncada; al decretar la Ley de Reforma Agraria que fundamentó la expropiación de los latifundios en manos de empresas norteamericanas como la United Fruit Company.

A pesar de la invasión a Playa Girón, la exitosa  Campaña de Alfabetización no se suspendió; de los 979 207 analfabetos, el número se redujo a 3,9 %, el más bajo del mundo.

            En el multitudinario acto celebrado en la Plaza de la Revolución, se les otorgó de manera póstuma la “orden héroes de la Revolución” a “Manuel Ascunce Doménech, brigadista Conrado Benítez y Delfín Sen Cedré, brigadista obrero Patria o Muerte, que cayeron heroicamente, víctimas del imperialismo y la contrarrevolución, cuando realizaban esa gran tarea”.[1]

Consolidar un exitoso Sistema de Salud en Cuba que otorga de manera universal, gratuita y de calidad atención médica en todos los niveles: consultas médicas, medicamentos, hospitalización e intervenciones quirúrgicas complejas.

            Catorce Centros de Investigación Científica enaltecen la prioridad que la Revolución ha dado a esta faceta del quehacer humano.

            El establecimiento del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, que por seis décadas ha atendido a numerosas víctimas de desastres naturales o epidemias en países de todos los continentes.

            Al recordar la hazaña histórica dirigida y concretada en la justicia social para su pueblo, proyectada además en la ejemplar solidaridad proverbial en esta primera Revolución Socialista en América, no podemos menos que resaltar la estatura de quien ha sido ya calificado como el mejor estadista del mundo en el siglo XX, del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.


[1] Suárez Pérez, Espino y Caner Román, Acela, Campaña de Alfabetización en Cuba. Una batalla verdaderamente épica, RED, 22 de diciembre de 2018.

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