jueves, enero 20, 2022

Cuando dan gato por liebre…

Si queremos que un motor de gasolina tenga mayor potencia, no le ponemos más bujías o una batería doble; se le hace lo necesario para que inyecte más oxígeno, el gas esencial para la vida en La Tierra.  Por lo tanto, a mayor cantidad de oxígeno, mayor es la combustión y el motor genera más fuerza…

Pues lo mismo pasa en nuestro organismo.  Para tener más fuerza, se requiere de más oxígeno, que es captado por el hierro que tienen los llamados glóbulos rojos.  La anemia se manifiesta como debilidad, falta de fuerza; y se combate comiendo alimentos que contengan hierro…

En igualdad de condiciones, los hombres siempre tendrán mayor cantidad de glóbulos rojos que las mujeres.  De ahí que el hombre sea físicamente más fuerte que la mujer.  La mejor atleta de cualquier especialidad, nunca podrá superar la fuerza del mejor atleta de la misma especialidad…

Y todo esto se trae a colación, por la discusión que ha generado Lía Thomas, la norteamericanaque, compitiendo en natación, rompió records mundiales.  Solo que antes de ser Lía, originalmenteera Will, es decir, que ¡era transgénero! una condición solo vista en muy pocos animales; pero que entre los humanos se ha puesto de moda a base de operaciones, muchas hormonas y maquillaje, eso sí, mucho maquillaje…

Porque en el fondo, bien dice el refrán que, “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.  Y en el entendido, que quien no se acepta a sí mismo como es; difícilmente podrá aceptar a nadie más…

Y el mejor ejemplo son las “parejas” -que poco tienen de parejas- que se unen siendo dos perfectos desconocidos y luego dicen que hasta que la muerte los separe.  Pero al cabo de poco tiempo la vida se vuelve insoportablemente dependiente; para ambos…

Fin del romance; y fin de la historia.  Por algo dicen aquello de “Vive con Inés un mes y sabrás quien es”; que es tan válido como que “El muerto y el arrimado a los tres días apestan”…

Pero hay más…

Como es un hecho el que nadie puede amar lo que no conoce; lleva indefectiblemente a deducir, que quien no se conoce a sí mismo, no puede amarse.  Entendiendo por amar, el buscar, procurar, ver por la felicidad de otro ser; que no necesariamente tiene que ser bípedo, y entonces ahí andan buscando a quien amar, aunque no lo conozcan…

Y el inocente que se dejó atrapar -en La Naturaleza las hembras son las que seducen y aceptan- cree que la esposa va a seguir siendo la adorable jovencita que conoció; y ella piensa que nomás que vivan juntos, lo va a alejar de esa vida de crápula que no le conviene -aunque en ella se conocieron-…

El resultado es que la jovencita encantadora se convierte en una fiera; y el inocente, se medio espabila; haciendo que el recuerdo de aquellos hormonales días, queden, por mucho, en una empolvada foto que originalmente lucía en la sala, pero que hoy apenas se guarda en el álbum genealógico de una vieja tía…

Y como el instinto, al que llaman amor, pero que no es otra cosa que una intoxicación de hormonas que llevan a la conservación de la especie, dicen que es lo que mueve al mundo, solo resta agregar que el amor, o los instintos, como se prefiera, también se enferman.  Y los enfermos aman como enfermos, porque no pueden amar como sanos.  Y vaya que hacen daño…

Por lo demás, parece ser que en estos convulsos tiempos que vivimos, habrá que pedirle a la persona, su número de glóbulos rojos; no vaya siendo que nos quieran jugar cachirulo y nos quieran dar gato por liebre.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.Día 37

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