jueves, enero 20, 2022

De la “consciencia” del virus…


Todo podría esperarse en esta vida, menos que un virus fuese consciente.  Excepto, desde luego, para quienes tienen consciencia de lo que es el ser que se dice humano, pero que es todo lo contrario…

Consciencia de que somos parásitos de La Tierra, y de que no tenemos consciencia de ello.  En fin, parece trabalenguas, pero no lo es…

El caso es que el virus Omicrón ha hecho su triunfal aparición en América.  Así lo anunció el reputado Dr. Anthony Fauci, Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas; y a quien solo le falta anunciar el pronóstico del tiempo en algún frívolo canal de TV para llegar al excelso grado de celebridad que tiene nuestro querido Hugo López-Gatell.  Distinguido integrante del gabinete de la T de 4a

Pero lo más grave del asunto, no es que haya llegado y no tarde mucho en despacharse a mejor vida a algún pariente o conocido; sino que las víctimas del nuevo bicho, que bien podría ser el pariente sicario del Covid-19 -en todas las familias siempre hay una oveja negra; y en otras todas son negras- ¡tenían completo su esquema de vacunas!…

Lo que se traduce, en que nos van a traer, entre vacunas y restricciones, a mal traer.  Y que los gobiernos habrán de pagarles miles de millones de dólares a las empresas farmacéuticas, para adquirirlas y aplicarlas a sus ciudadanos, quienes finalmente acaban pagándolas a través de sus impuestos.  Es decir, del bolsillo a los laboratorios…

En el entendido, de que las empresas farmacéuticas son en su mayoría privadas -si no es que en su casi totalidad- las que se han puesto de acuerdo para llevar a cabo el negocio del Siglo, al que ya bien podríamos llamar: “El Siglo de Oro de las Vacunas”…

Porque cualquiera diría, viendo las colas que hacen para vacunarse, que ya les tomaron la medida, por no decir que los agarraron de sus tarugos.  Los ha condicionado de tal manera, que ahora ya hasta se asustan con el petate del muerto…

¡Omicrón! Palabra a 8 columnas en los diarios -propiedad de los mismos propietarios de los laboratorios; y se caen las Bolsas de Valores, también manejadas a su libre albedrío por los mafiosos de siempre…

Pero el caso es que este nuevo sicario revestido de virus, es tan consciente de las fechas y de todo lo sufrido con sus parientes, que les permitirá a los ciudadanos guadalupanos, que pasen una feliz Navidad, un excelente Año Nuevo y un día de Reyes con muchos regalos…

Pero después, regresará como Douglas McArthur (1880 – 1964) y hará sentir su poder, el que después de arduas batallas y no pocas víctimas será vencido.  Sí, será vencido ¡con una nueva vacuna! que ya fue vaticinada por Michel de Nötre-Dame, más conocido como Nostradamus (1503 – 1566); por Malaquías; o por los Simpson, me da igual…

Y así será, per sécula, seculorum -o sea, por los siglos de los siglos- hasta que se lleve a cabo la Revolución por la Paz; y la gente salga a las calles cantando: “que se mueran los feos, que se mueran los feos, que se mueran toditos-toditos-toditos los feos”…

Lo que nada tiene que ver con la realidad; como tampoco nada tuvo que ver con la realidad el discurso-cuento-baño de pueblo, que se dieron los López-Obrador y Gutiérrez, en el Zócalo de la CDMX. pero cuando menos se divierten.  Al Pueblo: pan y circo.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.  Día 36

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