lunes, enero 24, 2022

Hipólito reacciona tarde

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A un mes de entregar a su sucesor la responsabilidad de gobernar esta ciudad capital, el alcalde Hipólito Rodríguez se muestra combativo, una actitud inusual porque durante los cuatro años de su gestión fue sumamente austero en sus respuestas a las críticas y comentarios no favorables respecto de su gestión de gobierno.

Ahora se proclama como “uno de los alcaldes que más obra pública ha hecho a lo largo de la historia en esta ciudad», afirmación muy audaz y demasiado genérica porque no delimita tiempos ni circunstancias y se expone a un severo desmentido a través de la comparación de sus obras, su impacto en el beneficio social, el dinero invertido en ellas y la duración de su gestoría pública.

Porque la gestión de Hipólito ha sido de cuatro años, luego entonces sólo se podría comparar con los gobiernos municipales de Reynaldo Escobar (2000-2004) y el de Américo Zúñiga (2014-2017) considerando el presupuesto disponible y los recursos federales a los cuales tuvieron acceso.

En una de esas, “a lo largo de la historia de esta ciudad” algunos de sus antecesores de tres años realizaron más y mejores obras, es decir, con poco monto produjeron mayor beneficio a la población. «Es muy cómodo desde un escritorio escribir columnas y decir que soy el peor alcalde de la historia», afirma don Hipólito, y quizás le asiste la razón, él, mejor que muchos, sabe muy bien cuánto se trama en la soledad del cubículo taza de café de por medio.

En este espacio, en no pocas ocasiones subrayamos las dificultades que encontrará en el desempeño de una función pública municipal quien ha dedicado sus esfuerzos a la investigación desde la cómoda soledad del cubículo, “no es posible, decíamos, esperar mucha acción de quien se ha mantenido alejado de ella”.

El propio señor Rodríguez lo pudo comprobar recién inaugurado su gobierno, primero, cuando resbaló al declarar que en Xalapa no había encontrado elementos capacitados para acompañarlo en su equipo de gobierno, pero pronto se tragó esas palabras; después, cuando diciendo una gran verdad sobre que algunos recolectores de basura no tocaban la campana, se topó con la inconformidad sindical que lo acalambró y nunca más volvió al tema.

Y es tardío en reaccionar, porque apenas la semana pasada, a escasas semanas de dejar el cargo, señaló al ex dirigente sindical de la CMAS como causante de la corrupción en ese segmento de la administración municipal.

Como sea, el balance comparativo en la función pública tiene que formularse con la metodología de rigor, al margen de preferencias o fobias subjetivas, simplemente para saber quién es quién en la administración pública. Porque Xalapa, o cualquiera otra población, siempre estarán por encima de la eventualidad de los partidos y los políticos. 

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