lunes, enero 24, 2022

“La Historia la escribe el vencedor”…

Si Leónidas (540 – 480) y sus 300 inmortales no hubieran parcialmente detenido en el paso de las Termópilas al poderoso ejército de Jerjes I (519 – 465) para que finalmentederrotaran a los persas en la Batalla de Salamina, cuando los griegos hicieron pedazos a la flota Aqueménida…

Por cierto, que en el estrecho Paso, hay una leyenda que dice “Nunca tantos le debieron tanto a tan pocos”.  Frase que finalmente alguien se la atribuyó a uno de los personajes más controvertidos de su época, Winston Churchill (1874 – 1965) que, según esto, hacía referencia a los pilotos de la fuerza aérea británica en la Segunda Gran Guerra…

Y más; si el Gran Alejandro (356 – 323) no hubiera ordenado copiar todos los documentos que encontraran a su paso durante sus conquistas; enriqueciendo así lo que a la postre sería La Biblioteca de Alejandría…

Cuya destrucción, llevada a cabo por los fanáticos cristianos del Patriarca de Alejandría, Teófilo (¿? – 412) en el año 391; es tal vez el mayor “crimen literario” de toda la Historia.   Mismos que años después, asesinaron brutalmente a Hipatía (360 – 415); con toda seguridad el mundo no sería el que hoy vivimos…

Ni sería igual, si en vez de derrotar a Alemania, ésta los hubiera vencido.  Pues entonces los norteamericanos y sus socios serían los asesinos y sus crímenes de guerra serían juzgados.  Pues lanzar bombas atómicas a la población civil, sólo puede ser justificada por los vencedores que escriben la Historia…

Por ello, decir que uno es NAZI, causa horror.  Cuando el Nacional Socialismo, por decirlo en pocas palabras, es un mejor sistema de gobierno que la históricamente terrible democracia.  Sin olvidar a Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770 – 1831) quien dijo: “El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere”.  Sentencia nunca mejor apreciada que ahora…

Sin omitir que la esvástica es un signo de hace más de 5,000 años, que viene del sánscrito, la lengua indoeuropea utilizada en los cultos del brahmanismo, budismo, jainismo y odinismo -ésta última, la religión de la Naturaleza, que considera a La Tierra como un ser vivo que se basta a sí mismo y por ende es eterno.  Excluyendo, consecuentemente, la idea de La Creación y un dios-.  Actualmente hay países nórdicos que la practican…

Sin embargo, la svástika algunos la interpretan como bienestar, o buena fortuna.  Otros dicen que se deriva de dos palabras sam y krita, que significan esmerado, perfecto, impecable…

Pero en la actualidad, gracias a la propaganda que cada semana sacan sobre Adolf Hitler (1889 – ¿?) -la mayor de las veces tendenciosamente fantasioso ser NAZI es sinónimo de racismo y barbarie…

Cuando en realidad, es un sistema de gobierno que considera que primero está la Patria y la sociedad, antes que ninguna otra cosa.  Y que esencialmente une a los ciudadanos, no los divide; que es lo que trae como consecuencia -y tal vez como consigna- la “bendita” democracia.  Que acaba dividiendo hasta a las familias…

Por mi parte, me declaro abiertamente como Nacional Socialista.  Apoyado por calificadísimas voces como la de Polibio (200 – 118) el gran historiador griego, quien dijo que “Las democracias SIEMPRE terminan en violencia y anarquía”.  Que es exactamente lo que estamos viviendo, no solo en nuestro vilipendiado México, sino en medio mundo…

Y sin soslayar, que la democracia les ha servido de pretexto a los invasores -ya saben mis tres amables lectores a quienes me refiero- para, sin practicarla ellos, “imponerla” a otras naciones y dejar tras de sí el desastre que todos conocemos…

Pero también me permito recordar a Séneca (4 antes de esta nefasta Era “cristiana” – 65) que, abundando sobre la inoperancia como sistema de gobierno que es la democracia, dijo: “La democracia es peor que las guerras o los tiranos”.

Ya de salida y por no dejar…

Ser NAZI es primero ver por la Patria y la sociedad, antes de andar quedando bien con los demás; y menos cuando se pregona lo que no se tiene.  Proponer ante el Consejo de Seguridad de la ONU que se controle la venta de armas y demandar a los principales fabricantes de ellas en los EE.UU. cuando las armas no son las que matan, sino las personas, es hacerle al “Tío Lolo”, pero en grande; eso sí.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.  Día 35

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