sábado, mayo 21, 2022

Alito y Marko negociaron en contra de sus gobernadores

Bajo el argumento de que varios gobernadores del PRI y el PAN iban a cederle el poder en sus estados a Morena y al presidente López Obrador en las elecciones de este año, los dirigentes de la Alianza va por México hicieron una negociación política entre ellos, en la que hicieron a un lado a los mandatarios panistas y priistas y que claramente les resultó mucho más conveniente.

A partir de los desastrosos resultados que tuvo la alianza opositora en las 15 gubernaturas que se renovaron en 2021, donde Morena les ganó 11 estados, los dirigentes Alejandro Moreno, Marko Cortés y Jesús Zambrano decidieron simplificar las causas de esa estrepitosa derrota culpando sólo a los gobernadores salientes que se rindieron ante el avance morenista. Por eso, para las elecciones en este 2022, optaron por negociar entre ellos los términos de la alianza en términos totalmente sui géneris, pero siempre favorables a ellos y sus intereses. Por ejemplo en Hidalgo, ante la negativa de Omar Fayad de aceptar la imposición de Carolina Viggiano como candidata, Alejandro Moreno le cedió al PAN la postulación de esa candidatura y el resultado es que los panistas postularán como su candidata a gobernadora de Hidalgo a una militante activa de otro partido que además es la secretaria general del PRI.

En Oaxaca, los tres dirigentes de la Alianza va por México acusaron a Alejandro Murat de “querer entregar la plaza a López Obrador y a Morena” y, ante la presión del Gobernador, Alejandro Moreno decidió sacar al PRI de la coalición; el PAN y el PRD decidieron esperar a que se definiera el proceso de Morena, por si Salomón Jara no era postulado hacerlo su candidato, pero ante la postulación del Senador, ahora esperan a Susana Harp para ver si decide abandonar Morena. En esa espera la diputada panista Alejandra Morlán se desesperó y se fue como candidata de MC, con lo que el panismo perdió su único cuadro competitivo en Oaxaca.

Las otras dos grandes negociaciones las hicieron Alito, Marko y Zambrano en Quintana Roo y Tamaulipas. El dirigente del PRI negoció directamente con Jorge Emilio González, el “Niño Verde”, verdadero tutor político de Mara Lezama y para allanarle el camino a la alcaldesa verde de Benito Juárez, el PRI decidió no ir en la alianza, en algo que también beneficia al gobernador Carlos Joaquín, quien igual se alineó en el apoyo a Mara. Por su parte el PAN y el PRD tuvieron la posibilidad de postular a un candidato con popularidad como el controvertido Roberto Palazuelos, pero prefirieron apoyar a Laura Fernández, exalcaldesa de Puerto Morelos, por lo que Dante Delgado y MC tomaron a Palazuelos como su abanderado.

En Quintana Roo se afirma que todos esos acuerdos y negociaciones que no suenan muy lógicos para una alianza opositora que quisiera realmente disputar la gubernatura de ese estado, son acuerdos que más bien sonaron metálicos y se habla de acuerdos económicos millonarios detrás del juego de postulaciones, descartes y división de los dirigentes de Va por México.

Los de la Alianza va por México ya hacen cuentas alegres y aseguran que van a ganar al menos tres estados: Aguascalientes, Hidalgo y Tamaulipas. En dos de ellos piensan lograrlo aún con los gobernadores Fayad y Rosas en contra y dolidos por la imposición y la traición de sus dirigentes. ¿Con esa Alianza y esos dirigentes que están privilegiando más sus intereses y que se han entregado a los empresarios que les venden la idea de un “gran frente en 2024” creen que podrán enfrentar a López Obrador y su maquinaria de 20 millones de beneficiarios de sus apoyos directos? Lo dicho: la oposición pequeña, negociante, tibia y sin liderazgos reales, hace ver más grande e invencible al autócrata.

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