sábado, mayo 21, 2022

Morales Lechuga y el PRD

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Después de la exitosa participación en la justa electoral de 1988 en la cual el Frente Nacional Democrático llevó como candidato a Cuauhtémoc Cárdenas y la simbiosis entre las difíciles circunstancias económicas imperantes en el país y la convocatoria del apellido propiciaron una cosecha inusitada de votos para dicho Frente, la izquierda mexicana consideró propicia la ocasión para integrar sus diferentes facciones y formar un partido, en esa lógica el Frente se desintegró para dar paso al Partido de la Revolución Democrática en mayo de 1989. Al frente del nuevo partido quedó Cuauhtémoc Cárdenas, quien por muchos años fue considerado como su “líder moral”, sin embargo, aferrados en su empeño por “desaparecer al PRI” considerando que en México no habría democracia mientras este partido existiera, adoptaron la “intransigencia democrática” como estrategia de repudio al gobierno de Salinas y rechazo a la negociación, mientras el PAN con su táctica aliancista ganaba terreno en el diagrama oposicionista. En ese contexto, la elección intermedia de 1991 no rindió buenos dividendos al PRD que vio sustancialmente disminuida su recolección de votos y su bancada de diputados federales. Después, en la elección presidencial de 1994, otra vez con Cárdenas de candidato, fue superado ampliamente, no solo por el PRI, sino que el PAN ocupó lugar como segunda fuerza. Sucesivas reformas electorales en 1990, 1994, 1996 crearon y fortalecieron al Instituto Federal Electoral para acreditar un órgano fedatario de elecciones limpias. Esa coyuntura y el cambio de estrategia perredista consistente en abrir las puertas a candidaturas ciudadanas, incluyendo actores políticos provenientes de otros partidos, se adoptó el método de “cacha candidatos” en todo su esplendor. La estrategia rindió frutos en la elección intermedia de Ernesto Zedillo en 1997 pues el PRD obtuvo diputaciones, alcaldías y gubernaturas, muchas de ellas con candidatos de origen priista. Así llegaron, entre otros, Ricardo Monreal a Zacatecas en 1998, y en Tlaxcala Alfonso Sánchez Anaya, otro distinguido priista convertido al perredismo por la vía del chapulinismo. Ese procedimiento se ensayó en Veracruz, cuando al finalizar 1997 tras la euforia por haber ganado el gobierno de la metrópoli, las circunstancias ofrecían favorable escenario para la oposición, pues el PRI había sufrido una dolorosa derrota electoral con la pérdida de 107 municipios. Entonces los scouts del PRD visitaron en su notaría al licenciado Ignacio Morales Lechuga, un veracruzano de enorme prestigio profesional y político, ya había sido un exitoso Secretario de Gobierno en Veracruz en el gobierno de Acosta Lagunes, Procurador de Justicia en la CDMX y Procurador General de la República en el gobierno de Salinas de Gortari. Los emisarios perredistas le ofrecieron la candidatura de su partido al gobierno de Veracruz para el periodo 1988-2004, porque la acreditada trayectoria moral y política de Morales Lechuga prometía una gran acometividad electoral. Por su lado, en el PRI sabían de ese movimiento y a su vez buscaron una candidatura ad hoc para las circunstancias, la encontraron en Miguel Alemán Velasco, en cuyo apellido el PRI explotaría la enorme simpatía y admiración aún superviviente hacia el expresidente Alemán Valdés. Pero ni el gobierno federal ni el PRI dejaron los cabos sueltos, Veracruz era la tercera reserva de votos en el país (ahora es la cuarta, superado en ese ramo por Jalisco) y no podían desatenderlo. Por tal motivo el cabildeo fue al nivel de la dirigencia nacional perredista con el propósito de retirarle la oferta a Morales Lechuga, la inferencia decía que la intervención de Cuauhtémoc Cárdenas, ya Jefe de Gobierno en el Distrito Federal, pero “líder moral” del perredismo fue decisiva para abandonar a mitad del río a Morales Lechuga, quien ya andaba recorriendo Veracruz confiado en aquellos ofrecimientos. El dirigente nacional del PRD era el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien accedió a esa jugada, y ya sin candidatura competitiva, para cumplimentar la estrategia de dejar libre el camino al PRI lanzó a Arturo Hervis como su candidato al gobierno de Veracruz.  Lo demás ya lo sabemos. Así como lo vimos, lo contamos.

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