domingo, mayo 22, 2022

Por poner unos ejemplos…

Para el próximo día 27, el Reino Unido de la Gran Bretaña, anunciado por el Primer Ministro Boris Johnson, se pone el fin de las restricciones sanitarias; ya no habrá que llevar el pasaporte, ni el cubrebocas, ni observar la “sana distancia”; toda vez que la presencia del ómicron no ha sido peor que una gripe estacional…

Pero el problema no ha terminado.  Todo indica que los mafiosos ya les han tomado el modo a los ciudadanos y ahora saben bien cómo controlarlos; o más propiamente dicho, sería decir, someterlos…

No obstante, cuando menos dos cosas quedaron evidenciadas.  Una, que la pandemia no fue tan grave como la hicieron aparecer; sobre todo si la comparamos con otras que han atacado.  No en pocas ocasiones se comparó con la de hace un Siglo a la que llamaron gripe española; y nada que ver…

Y dos.- Los científicos no supieron, ni saben lo que se debe de hacer en una epidemia -o en una pandemia, que finalmente es lo mismo- ni tampoco saben cómo reforzar el sistema inmunológico.  Pues finalmente las infecciones se desarrollan en los organismos enfermos o debilitados; pero no en los sanos…

Seguramente habrá muchos que con justificada razón se incomoden con lo escrito; y dirán que así opino porque ningún ser querido falleció o se infectó.  Pero déjenme decirles que sí.  Personas muy queridas se contagiaron y enfermaron gravemente, a tal grado que a uno de ellos le dieron hasta los $antos oleos…

Pero fue con Homeopatía como finalmente salió adelante; al igual que los que también fueron tratados con esa medicina, que los “científicos” dicen que no es ni medicina; o en el mejor de los casos, que es un placebo y que la sugestión hace el resto…

Ignorando que la Homeopatía se utiliza en los animales, a los que difícilmente se les puede hacer un lavado de cerebro.  Y no se diga a los bebés, en los que actúa a pesar de que no entienden lo que es un placebo…

En lo personal, amante del reino animal, he sacado adelante a perros que se han contagiado de parvovirus.  Infección que los veterinarios no tienen ni idea de cómo curarla y se limitan a lo de siempre, antibióticos e inflamatorios; pero con pocas probabilidades de éxito.  Su repertorio no da para más…

Y entre otras anécdotas, puedo decirles que un perrito que tenía ataques de epilepsia, ocasionados por un traumatismo, había sido tratado con los medicamentos de “patente”; carísimos, cabe decirlo, su dueña gastaba al mes mucho dinero sin que los ataques se le retiraran completamente, ni se observara una clara mejoría; pero con homeopatía va saliendo adelante…

Pero claro, los Laboratorios químico-farmacéuticos han llevado desde hace años una campaña de desprestigio en contra de esa medicina a la que en el mejor de los casos llaman alternativa -cuando la Homeopatía es anterior- pues no les conviene que se curen…

Como bien dijo el doctor Richard J. Roberts, Premio Nobel de medicina a quien hace unos días cité. “Hacen medicamentos para vender, no para curar”. Por cierto, que después de declararlo abiertamente, lo han boicoteado y ya nada se sabe de él.  Nada raro…

No obstante, es posible que en un futuro alguien podría demandar a los fabricantes de píldoras e inyecciones por el delito de lesa humanidad; pues mucha gente ha muerto por culpa de la desmedida ambición de ellos…

Y es natural que los médicos alópatas descalifiquen a la Homeopatía; pues lo único que conocen es la “ciencia” que aprendieron y desde siempre han sido programados al escuchar que es la única medicina; aunque también se les puede calificar como poco interesados en la profesión que escogieron…

Todo esto también lo cité hace unos días; pero nunca está por demás repetirlo.  Tal vez uno se interese en ampliar sus conocimientos y adquirir nuevos.  Y si nadie pone atención, tampoco importa, cada quien tiene que hacer lo suyo; y yo hago lo mío…

Y por eso me permito advertir que, con el cambio climático -lo que ya nadie puede negar que está sucediendo- y ya sensibilizados de hasta dónde pueden manipular a la gente, volverán a las andadas…

Y debo decir que no nada más son los Gobiernos los perversos, ya que han tenido que pagar miles de millones de dólares para adquirir las vacunas que no se necesitan.  Sino los dueños de la poderosísima industria químico-farmacéutica.  Dueños también de medios de comunicación, con los que cierran la pinza para inculcar pánico a la gente…

Pero finalmente, en las epidemias se mueren los que se tienen que morir.  Así siempre ha sido y lo seguirá siendo.  Y nadie, ni puede, ni podrá evitarlo, pues obedece a la ley del más fuerte; y los enfermos son los débiles…

Entiendo que es difícil cambiar los hábitos alimenticios tan arraigados en la cultura; pero todos somos el resultado de lo que hemos comido.  Querer estar mejor o escapar de la posibilidad del contagio ¡comiendo lo mismo! va más allá de creer en milagros…

Como el de que se acabó la corrupción; que ya ha disminuido la delincuencia; que ya hay medicinas y que todo está bien.  Por poner unos ejemplos.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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