martes, noviembre 29, 2022

Tiempos de discordia, pandemia, guerra y de definiciones

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Acaso pudieran catalogarse como de inéditos a los actuales tiempos pues en el pasado inmediato no existe un paralelismo con ellos en nuestro país y en todo el orbe. Obviamente, la pandemia provocada por Covid-19 y sus variantes pone el acento protagónico. La actual guerra de invasión a Ucrania que inició Rusia trae a la memoria la crisis de los misiles o “crisis de octubre” entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en 1962, pero ahora casi todo Occidente hace causa común contra las intenciones de Rusia por apoderarse de bastiones cercanos a Europa Central, es una virtual guerra por el espacio vital de cada una de las partes. Esos disruptivos diferendos, aunados a la crisis sanitaria mundial, por sí, configuran un coctel de dimensiones cercanas a una posible catástrofe social y económica. Cada país del planeta guarda características propias y estadios evolutivos inherentes a su proceso evolutivo, que en nuestro caso se manifiestan en la prioridad del gobierno de instalar un nuevo modelo de desarrollo económico y político diferente y hasta antagónico del neoliberal, para alcanzarlo introduce reformas constitucionales que polarizan opiniones y generan las reacciones de rigor porque ningún intento de transformación está exento de resistencias provenientes de los intereses afectados, y en esto caben grupos de presión y poderes fácticos que hacen su parte para evitar un radical viraje. En esas andamos en México, es la pugna entre un proyecto de nación urgido de mejoras y otro cuyo prurito consiste en cambiarlo todo, incluso subvirtiendo el orden establecido. Para nuestra fortuna, en el país los cambios hasta ahora han sido por la vía pacífica, mediante elecciones republicanas, gracias a las instituciones que, si bien precarias, sirven de gozne para habilitar los cambios. En ese escenario no se duda persistan la discordia y la polarización políticas que ojalá no desborden los límites normativos. Pero en ese concierto de acontecimientos no estamos solos, pues siempre estamos bajo la mirada atenta de quienes por razones de geopolítica nos observan con atención, y esa presencia históricamente ha gravitado inexorablemente sobre nuestros procesos; ciertamente el gobierno de allende el Bravo nos pone sus reflectores, más aún cuando en la Cámara de diputados federales la bancada del Partido del Trabajo, algunos de Morena y uno del PRI celebran la creación de un Grupo de Amistad con Rusia y da foro al embajador de ese país, muy su derecho, muy su ideología. Tal es el escenario de nuestro tiempo.

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