jueves, mayo 19, 2022

“AMLO, estamos hartos ¡Terminas y te vas!”, la consigna

Por Edgar Hernández*

Crece la insurgencia ciudadana.

Al arrebato popular se suma la creciente irritación por la injerencia de las fuerzas armadas en las campañas políticas y el abierto proselitismo del responsable de la política interior en defensa de una revocación no pedida por la ciudadanía, pero reclamada por el ego de López Obrador.

Hay enojo social por esa cruzada destructiva en contra del INE, el mismo organismo electoral que le reconoció en 2018 la victoria al hoy presidente de México, para que “el pueblo elija a nuevos Consejeros electorales que estén en favor de la democracia”.

Destruir al INE para construir otro INE y demoler al Tribunal Electoral que han sido un estorbo para consumar afanes autoritarios, no lleva a otra cosa más que construir una oficina alterna a la Presidencia, manejada desde la Secretaría de Gobernación, una “Comisión Federal Electoral”, como en la era del viejo PRI que desde Bucareli controlaba todo.

Todo ello para allanar el camino a AMLO en su loco afán de transitar de una dictadura imperfecta a una perfecta.

Decenas, cientos, miles de millones de pesos –gastar es lo de menos- se invierten en la pretensión de volcar al pueblo en las urnas el próximo domingo para mostrar, al mismo pueblo, que si queremos que López Obrador siga al frente de la Presidencia, cuando nadie le ha pedido que se largue a su rancho por el mismo denominado “La Chingada”.

Poco importante que los más sepamos que la consulta tiene el propósito de acumular capital político para cerrar el sexenio y estar en posición de emprender todo tipo de aventuras políticas de cara al 2024, entre ellas la extensión del mandato.

Por ello la movilización desde Palacio Nacional a 21 ciudades del país este fin de semana con cargo al erario.

Es una carrera de premios y castigos impuesta por AMLO para tener el parámetro, después del 10 de junio, de quienes de sus fanáticos seguidores si cumplieron con llevar millones de ciudadanos a las urnas.

Por eso la desbocada presencia en Sonora del titular de gobernación Adán Augusto López, donde a grito pelado dijo que el INE no lo puede correr y que “de hacerlo, sería un honor por apoyar a López Obrador.

Por eso el desbordado entusiasmo de Claudia Sheimbaum no solo de cuidar su plaza dividida, la ciudad de México, sino de atender Durango y Aguascalientes.

Por la misma razón estuvo el sábado en Xalapa y no en Zacatecas, Rocío Nahle, rodeada de 20 mil acarreados que le llevó Cuitláhuac quien hoy se siente el paladín de la democracia capaz de atender a la Nahle y luego volar a Tamaulipas para socorrer al candidato que arranca campaña.

Pero regresando a lo sustantivo, bien se dice que convocar a los jefes militares a inmiscuirse de lleno en asuntos político-electorales, es algo que ni Díaz Ordaz se atrevió a realizar.

Con azoro la opinión pública observó este fin de semana el evento proselitista de Morena del general Luis Rodríguez Bucio, Jefe de la Guardia Nacional gritando consignas en favor del López Obrador y aplaudiendo el llamado a acudir a votar por la no revocación.

Se guarda también para el anecdotario político y vergüenza de las propias fuerzas militares, observar al general Secretario de la Defensa Nacional, Guadalupe Acosta Naranjo, usando aviones del ejército para trasladarse de un mitin a otro, de un evento a otro, en una preocupante simbiosis: política-militares.

Más claro ni el chapopote.

¡Al Diablo! lo que diga la inteligencia nacional. Al carajo los argumentos de que todo es una maquinación para medir la popularidad de López Obrador y el tamaño  del voto duro moreno.

Olvidan, sin embargo, los morenos que su validez depende de un derecho subjetivo en donde deben o deberían participar el 40% de los mexicanos inscritos en el padrón electoral, es decir 37 millones de los más de 93 millones que lo integran, cosa punto más que imposible por dos razones: el descenso en la popularidad de AMLO a menos del 50% y la silenciosa cruzada de no ir a votar el próximo domingo.

Hoy, ya no hay de otra.

La república tras los afanes de AMLO, quedó partida en dos. Por un lado Morena y su militancia avalada por gente becada o jefes de familia de más de 65 años pagados, y por la otra, el grueso de la gente inconforme con el mandato manipulador y aliado a fuerzas criminales de López Obrador.

Una consigna corre por las venas del país “AMLO, estamos hartos” ¡Terminas y te vas!”.

El reto, no salir a votar.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo   

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