domingo, mayo 15, 2022

Traidores

Hemos llegado al punto de no retorno, el lugar donde ya no es posible desdecir todos los agravios que hemos proferido en estos transformadores tiempos donde el insulto es la única argumentación con el que piensa distinto.

Yo renuncio absolutamente al insulto y a la desquiciada carrera de odio entre nosotros. Si les parece bien decirme “facho”, pues adelante, no me ofende; si consideran que soy un conservador clasista y racista, pues sus palabras no me definen; si creen que soy un traidor a la patria, sigan con eso.

Yo no me defino por los insultos de nadie, ni los demás se deberían definir por los insultos que yo les pudiera decir. Pienso que no hay forma de ser definidos desde el odio del otro, por el contrario, creo que los insultos definen mejor al que los profiere.

No me gusta vivir en un país donde pensar diferente a un líder político sea suficiente para llamarme traidor. Ese país no me gusta, no es el país en el que crecí. Donde, por cierto, había un partido político que detentaba todo el poder, pero nunca se atrevió a señalar el pensamiento crítico como traición a la patria.

Podemos tener visiones distintas de México, seguramente la gran mayoría bien intencionadas y estructuradas racionalmente, y eso no nos hace traidores, ni a unos ni a otros. Son solo diferencias que en un marco democrático y de libertades se deberían dirimir con argumentos sólidos y medianamente inteligentes.

Utilizar la referencia de “liberales contra conservadores” es absurdo, esa lucha fratricida solo se desarrolla en la cabeza del presidente, en los mexicanos no hay tal lucha, esa se libró en el siglo XIX y en la historia queda como referencia para su consulta.

Llamar privilegiado y clasista al que piensa distinto, es también un error, muchos estamos hartos de los privilegios del poder y del clasismo que tanto daño ha causado en nuestro país. Decir que apoyamos la corrupción no tiene el menor sustento, justamente este tema es el que nos mantiene señalando a los corruptos de todos los colores, sean prianistas o de la 4T.

Yo dejaré los insultos, no quiero definirme por eso. No utilizo el termino chairo desde que un buen amigo morenista me dijo que le parecía ofensivo. Nunca me gustó el de “morenacos” o referencias a la ignorancia como ilustración del que no piensa como yo. Evito utilizar frases hechas o planfetarias en vez de argumentos, y eso también le exijo al otro.

No me gusta que me definan como prianista, no tengo partido político; tampoco estoy de acuerdo en que me tengan como su enemigo, solo pienso diferente y señalo lo que no me parece del poder y eso no me hace enemigo de nadie.

Yo por mi parte jamás los tachare de traidores, estoy seguro que no lo son ni por asomo. Pensar distinto, hasta el día de hoy en nuestro México no es motivo para llamar traidor a nadie.

Pero si antes defendían ideas y convicciones que ahora niegan por un líder o una causa política hace preguntarme…

¿No es eso una traición?

Claro, no traicionan a México, tan solo se traicionan a ellos mismos.

Y eso tampoco es delito, tan solo es incongruencia.

Y eso es un asunto personal.

Jorge Flores Martínez

[email protected]

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Twitter: @jorgeflores1mx

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