viernes, septiembre 30, 2022

El síndrome de la envidia de Eric Cisneros le lleva a copiar acciones de Sergio Gutiérrez

* El Síndrome de Procusto que adolece Eric Patrocinio

* Cuitláhuac García revictimiza a las periodistas asesinadas

Marco Antonio Aguirre Rodríguez

El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define la envidia como la “tristeza o pesar por el bien ajeno”, o la “emulación, deseo de algo que no se posee”.

La “emulación” es el “deseo intenso de imitar e incluso superar las acciones ajenas”.

Y eso es lo que ocurre con Eric Patrocinio Cisneros Burgos hacia Sergio Gutiérrez Luna: envidia lo que el diputado veracruzano ha logrado, la presencia que tiene en el ambiente social y político de Veracruz.

Sergio Gutiérrez montó un gran espectáculo en la Cámara de Diputados con 200 bailarines de son jarocho como parte del evento “Veracruz en San Lázaro”.

Eric Cisneros, con esa envidia, con ese afán que tiene de sentirse dueño de todas las cánicas, con esa insistencia en usurpar funciones de la Secretaría de Turismo, promovió la presentación de una estampa jarocha en el zócalo de la ciudad de México, éste 10 de mayo.

El copiar lo que hace el envidiado, es uno de los síntomas de la envidia.

Juan José Ruíz Sánchez, en la revista especializada en psicología Psyciencia, anota:

“El gran envidioso suele desear, fantasear y hasta llevar a cabo, acciones de perjuicio o destrucción dirigida al envidiado. Es un ser amargado incapaz de aceptar sus limitaciones, al que habría que aplicarle el refrán tradicional de “Dime que envidias y te diré de qué careces”.

Así Eric Patrocinio puede llenar de calificativos denostativos a Gutiérrez Luna, pero en el fondo lo que está haciendo es encubrir su envidia hacia el diputado minatitleco, que ha hecho crecer sustancialmente su imagen política en Veracruz y el país.

Ruíz Sánchez añade en su descripción del envidioso: “Si se mira despacio en la vida del envidioso suelen ser frecuentes las experiencias de múltiples fracasos en su vida amorosa, laboral y social; y no precisamente a causa de la mala suerte sino por no contar con numerosas variables de la realidad para tomar sus decisiones, precisamente por su baja tolerancia a la frustración y su deseo de tener las máximas satisfacciones en el plazo más inmediato”.

Eric Patrocinio tiene el Síndrome de Procusto, que es la incapacidad para reconocer como válidas las ideas e iniciativas de los demás y el miedo a ser superado profesionalmente.

Procusto, es un personaje de la mitología griega que daba posada a los viajeros en las afueras de la ciudad de Ática, quien diseñó una extraña cama en la que sus huéspedes no cabían o les quedaba muy grande. Si no cabían, les cortaba la cabeza y las extremidades, si les quedaba grande, los ataba y estiraba hasta descoyuntarlos.

Por eso es que Procusto se ha convertido sinónimo de uniformidad y su síndrome define la intolerancia a la diferencia y las iniciativas.

Lo suyo no es una envidia para mejorar, si no de frustración.

¿De qué otra forma se puede explicar el actuar de Eric Patrocinio?.

Siente envidia de no ser el gran místico de la política que soñó que podría ser. Encauza su enojo hacia quien ha crecido como político más que él y tiene mucha mayor aceptación.

Eric Patrocinio se siente frustrado de que sus amenazas a todo el que se le ponga enfrente no rindan los frutos de pleitesia que anhela.

O sea, lo de Eric Patrocinio pues, sí es pura envidia.

CUITLÁHUAC GARCÍA REVICTIMIZA A LAS PERIODISTAS ASESINADAS

El gobernador Cuitláhuac García y todo su aparato policíaco están revictimizando a las periodistas asesinadas este lunes en Cosoleacaque,  Yesenia Mollinedo Falconi y Sheila Johana García Olivera, del portal El Veraz,  insinuando de forma abierta que tenían relación con el Cartel Jalisco Nueva Generación.

Pero en cambio no toma en cuenta los señalamientos que hace el hermano de Yesenia, Ramiro Molinedo, de que ella tuvo que bajar en diversos momentos información de su portal, por las amenazas que recibió, incluso por publicaciones contra la policía estatal: “Estuvo publicando cosas que inmiscuía a la misma policía, a la Fuerza Civil de la Policía Estatal y que en su momento la obligaban a bajar la información que ella subía”.

En eso, se hace de la vista gorda, como que la virgen le habla, como es momento de ver para otro lado.

Yesenia Mollinedo recibió amenazas de muerte hace dos semanas, igual que ocurrió hace un año y medio, y no presentó denuncias porque sabía que aún interponiéndolas, nadie le haría caso, y con la esperanza de que las mismas fueran a cesar.

El gobernador, como si fuera el fiscal de Veracruz y quien lleva por lo tanto la investigación, anunció la mañana de éste martes 10 de mayo que se seguían cuatro lineas de investigación.

Las que puso por delante son “dos de ellas sugeridas por los primeros indicios en el lugar de los hechos, los recogidos por la FGE”.

Supuestamente, según filtraciones hechas por la Fiscalía de Veracruz horas después del doble asesinato, en el auto de Yesenia Mollinedo había utensilios para el consumo de drogas.

Esto, y la acusación de que está ligada al CJNG se manejó incluso como información proporcionada por fuentes oficiales, pero sin identificar a las mismas.

La mano del aparato gubernamental asomó en la revictimización de las dos periodistas asesinadas.

La estrategia ensayada y repetida de acusar por delante a los asesinados y luego probar la presunta culpa que no le pudieron atribuir en vida, se repitió una vez más.

Sin embargo, las primeras fotografías tomadas y que circularon no muestran tales objetos.

El gobernador desde ahora asegura que Yesenia Mollinedo estaba vinculada con el CJNG, en base a dos audios que empezaron a circular después del doble homicidio, en las redes sociales.

La posición de Cuitláhuac García de querer encauzar los motivos del asesinato hacia éste vínculo criminal lo llevaron incluso a asentar en sus redes sociales que: “Se han tomado desde luego en cuenta los audios que presuntamente la misma víctima dirigía a otras personas de la zona y que ya circulan públicamente”.

Lo suyo no es presunción de inocencia, si no sospecha de culpa, porque si hubiera la presunción de inocencia no la estaría inculpando de forma directa.

Bueno, en este punto surge una pregunta: si sospechaban que tenía ese tipo de actividades, ¿porqué no la procesaron estando viva?.

Y la última linea de investigación, y por lo mismo la menos importante para el aparato gubernamental, es “una que tiene que ver desde luego con la actividad que desarrollaban en el medio electrónico”.

Pero Ramiro Mollinedo no está de acuerdo con esta visión.

Frente al ataud con los restos de hermana apuntó, como muestra de la mano del crimen organizado en el asesinato, que tan solo en el tiempo que esperaban que les entregaran el cuerpo de su hermana, algunos sujetos en motocicleta y en taxi estuvieron vigilándolos y solamente cesó el acoso cuando llegó la Policía Estatal.

Pero el gobernador de Veracruz primero insinúa las relaciones criminales, como para justificar el homicidio, como para de una vez amarrarse el dedo cuando no se descubra quien la mató y la causa de ello.

Veracruz sigue siendo un lugar con fuerte violencia, aunque lo nieguen.

otros columnistas