sábado, junio 25, 2022

La sospecha como evidencia, en lugar de la certeza

Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro

¡Carajo! Lo que seguiría es que las autoridades del Gobierno del Estado clausuren la entrada al Castillo de San Juan de Ulúa porque sospechen que “Chucho el Roto” (Jesús Arriaga), el legendario bandido mexicano, no estuvo preso ahí y amenacen no reabrirlo hasta que historiadores les entreguen un informe.

Ayer domingo, por un acto de abuso de autoridad, uno más, continuaba cerrado el Acuario de Veracruz, con gran daño para la imagen del puerto como atractivo turístico, pero también de pérdidas económicas para los prestadores de servicios y de los sectores hoteleros y restauranteros, así como del patrimonio de ese centro de investigación, educación y conservación de especies marítimas.

Fue el propio gobernador Cuitláhuac García Jiménez quien en una declaración que hizo el sábado confirmó que el procurador estatal de Protección al Medio Ambiente (ji ji), Sergio Rodríguez Cortés, actuó como su títere, pero, además, solo porque al Ejecutivo se le hizo “sospechoso” que la administración del Acuario no entregara información sobre las condiciones de las especies que se exhiben, aunque, como es costumbre en él, también puso como pretexto la muerte de un manatí.

O sea, no tienen ninguna certeza de que hay irregularidades, pero actuaron solo porque tienen sospechas, la misma causa por la que tienen en prisión a miles de veracruzanos a los que encarcelaron sin tener pruebas, motivo por el cual actualizaron el delito de ultrajes a la autoridad para tener un pretexto, ilícito que estaba contenido ya en el Código Penal del estado, aunque endurecieron las penas.

«Vamos a buscar la manera de que ya se levante (la clausura). No entregan toda la información, eso se me hace sospechoso y ya empieza a levantar ciertas suspicacias porque no olvidemos que se dio la muerte de un manatí ahí. Sí vamos a solicitar la información técnica, de por qué se murió un manatí, siendo que es un espécimen que tiene que ser muy cuidado. Y si la ocultan nos levanta suspicacias también sobre lo que está sucediendo con las demás especies».

El Gobernador, totalmente desinformado

Qué triste que nadie le informe, o que él no haya entrado a Google para investigar qué con ese manatí hembra (“Costeña” se llamaba) y su cría, porque no fue solo un mamífero sirenio herbívoro el que murió sino dos, una madre que tuvo complicaciones posparto que la ocasionaron sangrados y finalmente la muerte por un síndrome conocido como “atonía uterina”, según la necropsia que se le practicó, y la cría, aunque nació viva, falleció después. Ello, en mayo de 2019, ¡y apenas están pidiendo información!

En su momento, el veterinario del Acuario, Alejandro de la Rosa, informó que Costeña había sido rescatada de la laguna de Alvarado en septiembre de 2002, dañada en la aleta derecha, que finalmente la perdió, pero salvó la vida y tuvo una cría que se llama Naty. ¿O sea, rescatar a un animal, salvarle la vida para después causarle la muerte y despertar sospechas sobre las causas en un gobernador muchos años después? En todo caso, desde un principio la hubieran dejado morir. Sin duda, los especialistas del gigantesco ecosistema cerrado actuaron y actúan con responsabilidad.

En cambio, el que actuó con total irresponsabilidad y abuso fue el procurador (je je) del medio ambiente, quien debió informarle a su jefe lo que había pasado con esas creaturas marinas, pero además tenía la responsabilidad de refrescarle la memoria al profesor de ingeniería mecánica eléctrica y recordarle que en su Tercer Informe de Gobierno él mismo dio a conocer que se mantenía el buen nivel de asistencia, pues en ese año hubo casi medio millón de visitantes con ingresos superiores a los 83 millones de pesos, como se lo recordó el sábado el dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Sergio Gil Rullán, un jarocho nativo y de corazón.

Cuitláhuac declaró que le interesa que el Acuario reabra “pronto”, que no se va “alargar” la clausura, que no tiene interés en apoderarse de la administración y, por supuesto, que no es responsable de todas las pérdidas económicas que la decisión de su gobierno está causando, pero teniendo todo el poder para hacerlo, no ofreció que terminando el acto que encabezaría el presidente en el WTC de Boca del Río él personalmente iría a quitar los sellos, lo que le hubiera ganado el aplauso de toda la zona conurbada, que reprueba la clausura.

Les responden desde dentro

No se sabe cuánto tiempo durará ese “pronto”, que debió haber sido ayer mismo luego de que los administradores del Acuario emitieron un comunicado en el que dijeron que presentaron al procurador Rodríguez la información que pide pese a que no es de su competencia. Dijeron:

Que la operación del Acuario se rige estrictamente en apego al marco legal y a las Normas mexicanas y Convenciones internacionales.

Que cuenta con registro vigente ante la Semarnat para operar como unidad de manejo animal, cumpliendo con lo establecido en la Ley General de Vida Silvestre y su reglamento.

Que cuenta con profesionales especializados para atender y garantizar el bienestar de cada especie que alberga, siendo el único certificado por la Association of Zoos & Aquariums (AZA) en Latinoamérica.

Que a lo largo de 30 años ha trabajado en colaboración con autoridades, instituciones, universidades y centros de conservación e investigación, ayudando a rescatar, rehabilitar y reintegrar a su hábitat a diversas especies.

Que el Acuario de Veracruz no trafica ni vende ejemplares de ningún tipo, que es una institución sin fines de lucro, cuya misión es dar a conocer la biodiversidad marina y promover su concientización entre la sociedad.

El fin de semana las pérdidas fueron más cuantiosas porque arribaron miles de personas de todo el sureste del país para asistir a la reunión que encabezó el sábado el presidente. Casi todos llegaron con sus familiares para conocer o disfrutar el puerto y visitar el Acuario. Aparte de la decepción que sufrieron, dejaron de ser grandes promotores de ese atractivo en sus estados pues cómo iban a hablar de y a recomendar algo que no pudieron conocer.

Sin duda, los peores promotores de Veracruz y de sus atractivos son sus propias autoridades; son quienes frenan la reactivación de su economía, pues apenas se vuelve a la normalidad luego de dos años de crisis por la pandemia de Covid y en lugar de que den todas las facilidades para que llegue el turismo nacional y se mueva el del propio estado, hacen todo para poner trabas, y, lo peor, solo por sospechas en sus mentes calenturientas. Condenable.

Reaccionó Paty Lobeira, pero muy tibia

Luego de que el miércoles guardó silencio ante la clausura y atropello a un atractivo del puerto, la alcaldesa de Veracruz, Patricia Lobeira Rodríguez de Yunes, reaccionó un día después, el jueves, pero en forma muy tibia. Llamó a Sergio Rodríguez a valorar lo positivo que aporta el Acuario y a no usar la clausura. Muy lejos quedó ya, o de plano desapareció, el coraje, el reclamo con energía que caracterizó a los Yunes Linares-Marquez, familia a la que pertenece.

Igual, la senadora Indira Rosales San Román, del mismo grupo se concretó a lamentar la clausura y pidió que se abra el Acuario lo antes posible, mientras que el diputado federal Carlos Valenzuela publicó en su cuenta de Twitter: “El gobierno de Morena de nuevo interfiriendo contra la sociedad organizada”. Otra de ese grupo, la diputada federal Maryjose Gamboa de plano guardó silencio y muy combativa, bravucona, según ella no fue a apostarse frente a las instalaciones para protestar. Pareciera que, en efecto, a todos les pusieron ya un pie o una soga en el cuello, que ya los plancharon… o que se arreglaron con los machuchones guindas… o a menos que ya los convenció AMLO de que mejor abrazos y no balazos. Creo que ya perdimos al grupo Yunes.

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