sábado, julio 2, 2022

¡Qué oposición tan coghiente!

Política Cero

Pues dicen las malas lenguas que Julen Rementiría tiene una serie de granjas de bots que le cuestan una fortuna a la semana. El dinero peor gastado del mundo, además de los millones que se gastó Claudio XXX en el PRI-PAN-PRD, más lo del infiernito de Dante que ya fue la pura propina. Y es que según los últimos sucesos, simplemente no han servido más que para sembrar algo de caos y desorden, ciertos hashtags eternos, algunos tuits malignos pero nada relevante para atraer votos verdaderos y masas enteras a su guarida ni nada por el estilo. Y qué decir de los personajes que desde su dudosa humanidad prianchuchista-kukluxpanista-tresequisgonzalista siguen los mandatos del algoritmo de una manera todavía más aburrida y sin gracia que los bots adheridos a un machote que de tan aburrido, repetitivo, predecible y sin gracia que cualquiera diría fue escrito por el guionista de los videos de Ricardo Anaya y Santiago Creel.

El problema de los bots y de los humanoides que los acompañan es que confunden la ironía con el pastelazo, el sarcasmo con la mentada, la comedia con el melodrama ranchero y el sentido del humor con la amenaza a lo pelongomizazo azo azo. Una cosita muy triste por el dinero que han invertido que, en la relación costo-beneficio, van en números rojos con cara del subjefe Diego en tachas.

O sea, tú pones algo para pitorrearte en el Twitter, por ejemplo, de las Tiranetas nada divinas de Xóchitl Gálvez, doña Téllez y la señora López (ya salir en el canal de Alazraki, es un reguetón que se cuenta solo), y saltan kilos de jeiters echando vómitos. Sobre todo cuando las ves ahí paradas sobre la falsa muralla desde su fakeminismo recalcitrante y pacifismo militante, amenazan e insultan al periodista Vicente Serrano de una manera lépera y a lo poquianchi como para superar en maldad ñaca ñaca a Catalina Creel y a Amparo Rivelles en El esqueleto de la señora Morales (¿Lechuga?).

Ya el colmo es ver a un millonario nada seductor como Ricardo Salinas Pliego que se siente Elon Musk pero sin gracia, transformado en trol como de la secu burlándose gordofóbicamente de la senadora Citlalli Hernández y haciendo chistes del Día de las Madres a costillas de Jenaro Villamil. O sea, como un Chumel fifí para demostrar que ya no hacen a los magnates como antes, que ahora son mas pinchis “coghientes” —diría el Mesié de Los Polivoces— que hacerse pipí en una chapoteadero.

¡Qué nivel de oposición!  Por eso le va como le va.

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