domingo, agosto 14, 2022

Adán y “los tiempos del señor”

Si la principal virtud del primer hombre bíblico fue su obediencia ciega a los designios de su creador —hasta que se dejó tentar por la serpiente y fue castigado con la expulsión del paraíso—, hoy en la política mexicana otro Adán hace de la obediencia y la lealtad incondicional su mayor atributo y se impulsa con eso, y con su enorme cercanía afectiva y familiar, para consolidarse no solo como el gran operador político y hombre de confianza del presidente López Obrador, sino también como el aspirante presidencial que, con mucho menos tiempo en la carrera, ya puso a sudar a Claudia Sheinbaum y le pisa los talones a Marcelo Ebrard.

Si alguna percepción quedó entre las cúpulas de Morena y de la 4T, que asistieron al acto de campaña anticipada el domingo pasado en Toluca, es que Adán Augusto López se está perfilando cada vez más como el nuevo favorito de Palacio Nacional y que con su estilo suave, su sonrisa fácil y su carácter tropical, el tabasqueño, que apenas despunta en las encuestas y tiene los niveles más bajos de conocimiento entre las tres corcholatas, está creciendo en el ánimo de los morenistas que, a partir de saberlo “el hermano del presidente”, empiezan a sumarse a sus simpatizantes y grupos de apoyo.

Porque la mañana del domingo en la plaza central de la capital mexiquense, si bien a los tres precandidatos morenistas se les permitió llevar porras y desplegar sus logísticas de promoción de su imagen con playeras, carteles y hasta espectaculares, los grupos de apoyo del secretario de Gobernación fueron, con mucho los más visibles y organizados.

Este Adán, a diferencia del bíblico, podrá oír el canto de las sirenas, pero nunca se dejará tentar por la serpiente. Y su obediencia es tal, que ayer en su discurso utilizó un salmo (18, versículos 30 al 32) para dejar en claro que él hará lo que le pida el presidente: “Los tiempos del señor son perfectos. Les agradezco mucho las muestras de afecto, de cariño; pero les digo algo, ni antes ni después, los tiempos del Señor son perfectos”. Luego de su referencia bíblica, el tabasqueño también quiso mostrar su formación de izquierda con una cita de Salvador Allende: “Más temprano que tarde, se abrirán las grandes avenidas donde transitará el hombre nuevo”.

“Salvador Allende marcó mi vida”, dijo Andrés Manuel López Obrador en agosto de 2017 durante una visita que realizó al Palacio de la Moneda, a la que fuera la oficina del presidente de Chile asesinado durante el golpe de Estado del general Augusto Pinochet. ¿Será casualidad que Adán Augusto utilice dos referencias tan cercanas al pensamiento y discurso de su hermano mayor, el presidente, al citar la Biblia y a Allende?

Un dato que comentan en Palacio Nacional, sobre el nivel de cercanía y confianza que tiene Adán Augusto con López Obrador y la manera puntual e inflexible en que sigue sus instrucciones y hasta le lee los designios, es que cada que entra a acuerdo con el presidente, el secretario de Gobernación lleva siempre consigo una pequeña libreta de pasta dura y una pluma lista con la que anota, letra por letra, lo que le pide el presidente para que en el cumplimiento de los asuntos que le encarga no se le escape “ni una coma”.

Falta exactamente un año y cinco meses para que inicie el proceso electoral de la elección federal y presidencial de 2024; pero si algo quedó claro con el evento apoteósico organizado el domingo en Toluca por la 4T y Morena, con el conocimiento pleno y la instrucción y aprobación del presidente, fueron dos cosas: la primera, es que a López Obrador no le importan los tiempos de la ley ni la ley misma, en su objetivo por garantizar la continuidad en el poder de su proyecto político a través del candidato o candidata que él y sólo él elegirá y que será validado por dos encuestas que solo ratificarán la voluntad del presidente; y la segunda es que, a partir de lo que se vio el domingo, ya no está muy claro si Claudia Sheinbaum es la verdadera favorita y si Marcelo Ebrard tiene alguna posibilidad real en la decisión del presidente que, 17 meses antes, parece apuntar cada vez más hacia Tabasco y menos hacia la CDMX o la Cancillería.

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