miércoles, agosto 17, 2022

Derecho a ser libres.

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Para Xo

Cuando perdemos el derecho a ser diferentes, perdemos el privilegio de ser libres.

Charles Evans Hughes

Cuando aquí festejamos nuestros nuevos derechos y libertades, sopla desde la tierra del norte un viento frío que congela; son vientos que paralizan, que conculcan prerrogativas conquistadas por la lucha de muchos años y el esfuerzo de millones de individuos, y que para nuestro país han supuesto también disputas y persecuciones. Los vientos que corren desde el norte, arrastran un amargo sabor de intolerancia y de desprecio al respeto y reconocimiento de lo diverso y lo plural, a las palabras distintas, a los credos diferentes.

Recién este año se realiza nuevamente la marcha del orgullo LGBTTTIQ+  en la CDMX, una manifestación que reclama la presencia y el respeto de la diversidad genuinamente existente, que ha salido a llenar las calles del colorido que exige garantías y plenitud, y que, pese al indecente manoseo que pretende darle la jefa de gobierno,  es sin duda un ejemplo de los nuevos tiempos que debemos festejar, a pesar de convivir con una vergonzosa intolerancia que también pareciera incrementarse. Allí están los datos de la CONAPRED del boletín 015/2022

  • En el periodo del 2012 a marzo del 2022, el CONAPRED ha registrado 1,175 quejas relacionadas con personas de la diversidad sexual y de género, de las cuales 708 corresponden a actos relacionados con homofobia; 240 por lesbofobia, 220 por transfobia, cuatro por intersexfobia y tres por bifobia.
  • Las causas de discriminación más frecuentes se encuentran relacionadas con la orientación sexual y la identidad de género.
  • Los ámbitos en donde se presentaron más estas prácticas discriminatorias son: laboral, servicios públicos y en cultura, recreación y esparcimiento.

Creámoslo o no, los derechos y las libertades están en asedio en el mundo. La decisión de la Suprema Corte de los Estados Unidos sobre el aborto, sobre la posibilidad de decidir de las mujeres, es apenas un paso en el camino de retroceso de las conquistas de la sociedad estadounidense y marca el peso de los tufos conservadores que rigen los espacios de poder en una sociedad que se preciaba de ser un territorio emblema de derechos y de libertades.

Debemos mirar hacia el norte y alertarnos, porque lo que sucede allá deviene de sus contradicciones y polarizaciones, porque la política trumpista que domina en las cámaras, pretende desmontar tabique a tabique las instituciones, las reglas y las costumbres de lo que se suponía era el espacio democrático por excelencia. Ahí tenemos el ejemplo de una polarización y una intolerancia que tendríamos que mirar como un espejo grotesco de nosotros mismos como una realidad cercana si observamos la veloz y aterradora cancelación y extinción del entramado institucional que estamos padeciendo y que tantos años de trabajo nos costó construir.

Defender el derecho a ser libres, a cancelar la intolerancia, requiere reclamar el respeto sin condiciones a la diversidad, a la pluralidad, a la responsabilidad de ser y actuar siempre en el marco de la legalidad de un estado de derecho. Señalemos y demos la espalda al falso discurso que se apropia de la verdad, a la intransigencia y el fanatismo que propone imponer su visión del mundo, una no cívica, sino moraloide, plagada de hipocresía y simulación.

En este país debemos caber todos, respetando la ley y los derechos fundamentales, esos son los asideros en tiempos difíciles como los de ahora, donde no debe haber espacio para el fanatismo, la obcecación y la intolerancia.

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