sábado, octubre 1, 2022

El COLVER, maestrías “patito” para la basura Morena

Por Edgar Hernández*

Tanto que se invirtió en tiempo y preparación de una nueva generación de veracruzanos con los más altos niveles de enseñanza para que llegara Mario Mijares, un decadente apóstata del comunismo de malhadada memoria, a destruir en un santiamén el legado del Colegio de Veracruz.

El Colver, construido a partir del modelo del Colegio de México, alimentado por los más grandes pensadores internacionales en las ciencias políticas, la administración pública y el Desarrollo Regional y consolidado como la segunda institución de altos estudios del país, hoy es reflejo de la decadencia de quien lo encabeza.

Hoy el Colegio de Veracruz queda al desnudo, igual que su rector quien gusta exhibir sus carnes flácidas que solo muestran los estragos del tiempo.

El Colver es para su desgracia, el reflejo de una “sabiduría” de solapa de libros que se traduce en pleitos, amenazas y reto a madrazos contra quien no está de acuerdo con sus torpes decisiones.

En el Colegio de Veracruz hoy solo flotan preguntas sin respuestas.

¿Por qué se cambiaron los programas de estudios introduciendo materias alusivas a un trasnochado comunismo que ni en Rusia se aplican?

¿Por qué tanto desprecio al legado de su fundador, el doctor Francisco Berlín Valenzuela, ese sí, honorable y reconocido académico, “Padre del Derecho Electoral”, llegando incluso a retirar la placa alusiva al reconocimiento por su trabajo?

¿Por qué poner al servicio de los chairos tan alta y prestigiada institución convirtiéndola en una agencia de colocaciones luego de despedir a académicos y administrativos de alto prestigio?

¿Por qué la “inaceptable actitud” de Mijares al debatir sobre “Filosofía Política” y ofender a los académicos, doctor Julio Quesada Martín y el doctor en Filosofía, Adolfo García de la Sienra, quienes luego señalar al rector de “adoptar una actitud caprichosa antifilosófica y antiacadémica” renuncian al Colver?

¿Por qué de la noche a la mañana en un escenario de fin de cursos y graduaciones y en medio de la sombras se entregan maestrías a prominentes miembros de la 4T que jamás pisaron el claustro?

¿Por qué de la noche a la mañana apareció el “ya merito” dirigente de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, con un título de maestría que no cursó, al igual que el oscuro subsecretario de Gobernación, Carlos Juárez, quien también se formó en la lista de aprovechados de la oferta de “títulos patito” del Colver?

¿En qué momento se inscribieron y asistieron a clases para ser merecedores de maestría la prima de Cuitláhuac, Dorheny García y Rafael Castillo Zugasti, un viejo priista, luego panista, hoy morenista, traidor de cepa quien, en efecto, tiene fama pero de ser golpeador de mujeres? 

¿Por qué se acredita con una maestría a Luis Alberto Casas, cuyo único mérito es ser “muy cercano” a Cuitláhuac y cuya mayor ocupación es servir el café y disponer de los viáticos de la oficina?

¿Por qué se permitió que esa pléyade de imbéciles fueran reconocidos con maestrías y orondamente acudieran a las casas de alquiler, donde lo mismo rentan disfraces, trajes de payaso que smokings, togas y birretes, para tomarse la foto haciéndose pasar como graduados?

¿En qué momento nos descuidamos y dejamos al descubierto las puertas del poder y el saber para que fueran invadidas por gente como Mijares, un acomplejado que siempre vivió atrapado en su mediocridad en posiciones de cuarta?

Y que no nos venga Mijares con admoniciones que aparecen en las cajas de cerillos donde, parafraseando a “Mario Praz y la literatura maldita” escribe sobre “la basura mediática que pseudoperiodistas propagan de manera anónima contaminando a la comunidad xalapeña con escritos enfermizos”.

Debería mejor reflexionar sobre el dicho de su propio guía moral López Obrador, quien en algún momento de conciencia declaró que “El poder atonta a los inteligentes y a los tontos vuelve locos”.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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