sábado, agosto 13, 2022

El juego que todos jugamos

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Mar de León

Play free from the assembly line of thought”

J. C.

La mayoría de la gente que anda a pie en Xalapa utiliza taxis o camiones para trasladarse a donde necesiten ir. Es gente que no ha logrado conseguir suficiente dinero para comprar un coche. Personas que crecieron en zona rural y cuando vienen a la capital se sienten ajenas, raras, y así se ven.

Pero por necesidad, o más bien porque creen tener necesidad, van todos los días lejos de su hogar para que les den el dichoso dinero para comprar quién sabe qué, pero seguro no un carro.

Claro que da coraje tener que levantarse y hacer todo el ritual para salir y estar obligado a hacer acto de presencia o a realizar lo que lograron aprender, que por lo general es jardinería, albañilería, o son veladores de colonias, guardias de seguridad en cualquier establecimiento, choferes de autobús, o hacen limpieza de casas en el caso de las mujeres.

Y existen varias organizaciones como mafias. Muchos taxistas (no todos) aquí tienen una manera de expresarse fácil de distinguir. Se nota fácil el tipo de personas de quienes se rodean. Muchos taxistas dan hasta miedo porque parece que andan por malas rutas.

Otra mafia que ha surgido en Xalapa es la del vínculo que hay entre las compañías de grúas con Tránsito del Estado. Andan patrullando y buscando de quién se aprovechan para llevarlos al corralón. Y digo que se aprovechan porque el principal problema de Xalapa es la vialidad. No existe lógica ni orden en las calles de Xalapa.

No hay contenedores de basura. Los hombres encargados del sistema de recolección de basura son otra mafia. Ellos observan y analizan (hasta donde su pobre juicio les permite analizar) la basura de las personas.

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