sábado, octubre 1, 2022

La culpa es de los gringos

Cuando era niño mi educación en la escuela pública en México fue muy simple: poca matemática, mala comprensión de la ciencia, pobre español y mucha ciencias sociales.

Tuve la fortuna, por estudios de doctorado de mi papá, de asistir dos años a la escuela primaria en los Estados Unidos.  La diferencia es o era abismal, allá la ciencia era muy importante, comprender cómo funcionan las cosas, elaborar hipótesis y comprobarlas era parte importante del plan de estudios.

En México perdí la mitad de sexto año estudiando, primero la revolución rusa y después la mexicana, la importancia del ejido y los logros de la revolución en nuestro México querido. Los gringos enseñan como funcionan los cohetes que los llevaron a la luna. La diferencia era evidente, ellos no tienen una revolución que presumir ni les interesa gran cosa los beneficios del ejido o contar con empresas del Estado como Pemex.

A los gringos no les importa mucho la revolución rusa o la mexicana, estudian su guerra de secesión y la victoria del Norte industrial sobre el sur esclavista. Lo poco de ciencia que comprendo es gracias a esos dos años en la escuela primaria en Estados Unidos y a las platicas con mi papá. Me apena decirlo, pero muchos amigos que aquí se dicen científicos, los veo muy deficientes en su formación, no saben leer un documento técnico o diferenciar entre propaganda y ciencia.

En México era común, el 18 de marzo, hacer una maqueta de un pozo petrolero y escribir una monografía de Lázaro Cárdenas. Recitar sin ton ni son sobre la importancia del petróleo para México. Ese día íbamos a la escuela orgullosos con nuestra maqueta, el acto cívico era todo sobre el hidrocarburo. México era lo que era por el petróleo, nada era más importante que Pemex.

En Estados Unidos les enseñan de Alva Edison y sus patentes, la importancia de Henry Ford y su modelo T en la industrialización de su país. Dos mundos distintos, dos formas de comprender el mundo.

Aquí en el libro de ciencias sociales leíamos de la codicia de los empresarios y el capitalismo como origen de todas las desgracias de la humanidad. Lo importante era el legado de Lenin y de Fidel Castro, la felicidad del socialismo.

No había en los libros de texto en México la menor referencia a la riqueza cultural y social que representaron trescientos años de la Nueva España, por el contrario, la única herencia era una herencia maldita de sífilis y gonorrea que dejaron los españoles en nuestro país.

Son dos visiones distintas del mundo, por momentos irreconciliables. Somos países vecinos, millones de mexicanos viven allá, nos mandan miles de millones de dólares en remesas. Tenemos un pasado complejo y muy difícil. Los dos países empezaron como colonias en el nuevo mundo, nacieron como naciones independientes apenas con unas décadas de diferencia. Nuestro país era por mucho más rico y prospero que las trece colonias que dieron origen a Estados Unidos.

Algo no hicimos bien o ellos algo hicieron mejor que nosotros, eso sin duda. Posiblemente desperdiciamos los primeros años de nuestra vida independiente con gobernantes ineptos, rencorosos y ambiciosos del poder. Puede ser que nunca aceptamos nuestra doble herencia cultural, es posible que simplemente no estábamos preparados para gobernarnos a nosotros mismos.

Lo que si es indiscutible es que lejos de aceptar que somos dos países vecinos, socios y aliados que debemos enfrentar retos comunes y problemas compartidos, nuestros gobernantes encuentran en el enfrentamiento su capital político.

A Trump le dio resultado insultarnos todos los días. A López Obrador le dará dividendos políticos generar conflictos con los vecinos del norte. Eso hacen los políticos irresponsables, enfrentar sociedades y alimentar el rencor y el odio entre los pueblos

Total, siempre será más sencillo culpar a los vecinos de nuestros problemas que intentar darles solución.

La culpa es de los gringos que quieren quedarse con nuestro petróleo.

El mismo argumento idiota de siempre.

Jorge Flores Martínez

jorgeflores1mx@hotmail.com

jorgeflores1mx@me.com

otros columnistas

Ucrania del Bienestar

¡Viva México!

¿Para qué?

El último tercio

El último tercio

No me gusta el socialismo

Pobreza franciscana