lunes, noviembre 28, 2022

La violencia contra las mujeres, mucho por enfrentar

Martín Quitano Martínez

mquim1962@hotmail.com

twitter: @mquim1962

Cada mujer dañada, agredida, asesinada, es el testimonio mudo e indefenso de lo peor que encierra el ser humano: del triunfo de la fuerza bruta, ciega, salvaje, enferma, sobre cualquier sentimiento, sobre cualquier pensamiento, sobre todo lo que nos hace dignos.

Gritemos basta                                                                                                                                                                  (David del Puerto)

Otra vez con números. Los aterradores y fríos datos oficiales describen una condición sobrecogedora para las mujeres en nuestro país. La violencia en todas sus manifestaciones se ha vuelto más que común en México y en el caso de la que se ejerce contra las mujeres, es simplemente una tragedia. Las taras sociales que se han ido formando, muestran nuestros niveles de enfermedad, de la fractura de los entramados sociales que descarnadamente profundizan esa visión patriarcal de poder, más arbitrario, más sociópata.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares  (ENDIREH 2021) del INEGI, levantada entre el 4 de octubre y el 30 de noviembre, con una muestra nacional de 140,784 Viviendas particulares y las mujeres de 15 años y más residentes de las mismas, la violencia contra las mujeres se incrementó en los últimos 5 años (entre 2016 y 2021).

Las cifras disponibles abruman e indignan. En 2016, el 66.1%  de las mujeres experimentaron al menos una situación de violencia (psicológica, física sexual, económica, patrimonial y/o discriminación); para 2021 el porcentaje subió al 70.1%. Esto es que, 70 de cada 100 mujeres han experimentado al menos una situación de violencia a lo largo de su vida, pero cerca de 43 la han experimentado en los últimos 12 meses.

En la comparativa del lustro que se presenta, la prevalencia total de la violencia  psicológica pasó de 49% a 51.6% y la violencia sexual de 41.3% a 49.7%. En la comparativa de los aspectos sociodemográficos, la violencia en el medio urbano es siempre mayor al medio rural.

La encuesta presenta datos por ámbito donde sucede la violencia: el de mayor porcentaje fue en el ámbito comunitario con un 45.6%, seguido de la relación de pareja con un 39.9%, el ámbito escolar el 32.3% y el laboral el 27.9%.

Entre octubre del 2020 y octubre del 2021, el 42.8% de las mujeres de 15 años o más, han experimentado al menos una situación de violencia. Desagregando, el 29.4% Violencia psicológica, 23.3% Violencia sexual, 16.2% Violencia económica y/o patrimonial y/o discriminación en el trabajo y el 10.2% Violencia física.

Otros datos que muestran nuestros desvaríos se manifiestan cuando miramos que un 11.4% de las  mujeres de 15 años y más experimentó violencia en el ámbito familiar entre octubre del 2020 y octubre del 2021, ámbito donde predominó la violencia psicológica con 9.2%, seguida por la económica o patrimonial con 3.1%, la física 3.0% y la sexual 1.7%, teniendo una clara referencia pandémica.

De las 47.3 millones de mujeres y más, el 93.7% tiene o ha tenido una relación de pareja, y de estas 39.9% ha experimentado algún tipo de violencia, como actos abusivos de poder u omisiones intencionales que pretendan dominar, someter, controlar o agredir de forma física, verbal, patrimonial o sexual” Tomado de Animal Político. Nota del 30 agosto 2022 sobre datos ENDIREH 2021.

Una cifra de horror es que 6.4 millones de mujeres de 15 años y más (12.6%) vivieron situaciones de abuso sexual durante su infancia.

Los estados con la mayor prevalencia total de violencia contra mujeres de 15 años y más a lo largo de la vida son Estado de México 78,7%  Ciudad de México 76.2% y Querétaro 75.2%, Colima 73.9%, Aguascalientes 72.8, los de menor prevalencia son Tamaulipas (61.7%), Zacatecas (53.9%) y Chiapas (48.7%). Veracruz tiene una prevalencia de 68.2%.

No hay duda que seguimos sin hacer bien las cosas al mirarnos en los datos de la encuesta que evidencia el incremento de la violencia contra las mujeres. Acentuar las exigencias contra realidades que merecen una respuesta inmediata y profunda, a la altura de las circunstancias.

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