lunes, noviembre 28, 2022

Los malabares de Monreal y el rompimiento con AMLO

Justo ahora que el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, busca desesperadamente reponer el procedimiento parlamentario para que se vuelva a dictaminar y a subir al pleno la Reforma al artículo 5to. Transitorio de la Constitución, con el que se ampliaría la presencia del Ejército en labores de seguridad pública hasta 2028, a muchos en la 4T les empieza a quedar claro que el senador zacatecano siempre fue un operador leal y eficiente para el presidente López Obrador en los tres primeros años de gobierno y de la actual legislatura y que, aun cuando el último año lo han tenido vetado en Palacio Nacional, tras acusarlo de “traidor” y dividirle la bancada, aún Monreal mantiene la lealtad tratando de sacar adelante la iniciativa que tanto le interesa al Presidente.

Todavía ayer, luego de que el presidente de la Cámara de Diputados, Santiago Creel Miranda, acusara en una declaración que la propuesta del Presidente para organizar una consulta popular y preguntarle a los mexicanos si están o no de acuerdo con que se extienda la labor de los militares en seguridad, es no sólo “inconstitucional” sino que además es “una forma de presión y una intromisión indebida” del Poder Ejecutivo al Legislativo por pretender someter a consulta un tema que aún está bajo discusión y debate en el Congreso. “La única forma que existe de modificar la Constitución es a través del Constituyente Permanente, y ese lo integran las Cámaras de Senadores y Diputados, y no se puede cambiar la Constitución con consultas que además carecen de sustento legal”, dijo el panista.

La respuesta de Monreal a Creel fue inmediata y al responderle con un video en redes sociales, el líder morenista salió en defensa del Presidente y aseguró que los comentarios del presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados son “un exceso y una desmesura”, porque la consulta propuesta por López Obrador no altera la autonomía de los Poderes de la Unión. “Lo he respetado siempre, pero considero que este asunto es una desmesura, un exceso, acusar de intromisión indebida en el Poder Legislativo. Incluso plantear un sondeo entre las mexicanas y los mexicanos sobre la labor del Ejército y la Guardia Nacional, en ningún momento altera la autonomía de los Poderes de la Unión”, dijo Monreal al descalificar los dichos del diputado panista.

Todo eso mientras Ricardo Monreal sigue negociando con la oposición la instalación de una mesa para negociar los términos de la reforma constitucional que no pudo pasar por falta de mayoría constitucional el miércoles pasado. Y aunque está claro que López Obrador no ha perdonado a Monreal y que, si a principios de septiembre, cuando empezaba el periodo legislativo, el secretario de Gobernación, Adán Augusto, operaba para volver a reunir al zacatecano con el Presidente, ese intento se frustró después de que el coordinador morenista se abstuviera de votar en la discusión de la reforma secundaria que trasladó a la Guardia Nacional a la estructura del Ejército, lo que en Palacio Nacional leyeron como “otra traición” de Monreal, está claro que el zacatecano no deja de buscar una reconciliación con el Presidente.

Y es que la ruptura de López Obrador hacia Monreal fue dura y con testigos. Unos 10 días después de los comicios de junio de 2021, el Presidente convocó a una reunión en Palacio Nacional a los coordinadores parlamentarios para hablar de los resultados electorales. Al encuentro acudieron Ricardo Monreal, Ignacio Mier, Mario Delgado, Julio Scherer y el entonces senador Alejandro Peña, suplente de Gabriel García Hernández. En un salón de Palacio, el Presidente llegó cuando ya todos los convocados lo esperaban y al sentarse en la mesa, de acuerdo con testimonios de los presentes, comenzó a analizar los resultados y dijo que no les había ido mal, que se habían ganado estados y distritos importantes, pero que había que hacer un balance.

La cara y el semblante del Presidente no necesariamente cuadraba con el enfoque triunfalista de su mensaje y de pronto comenzó a preguntar: “Lo que sí es importante es saber si los diputados que ganaron del PT sí van a jalar bien y también los del Verde. Hay que ver cuántos diputados realmente son del PT y cuántos son morenistas”, decía López Obrador, porque los números que arrojaban los resultados ya no cuadraban para lograr la mayoría calificada en San Lázaro. De pronto alguien en la mesa recordó que en el PVEM había molestia porque desde la dirigencia nacional de Morena les habían intentado sabotear la alianza con su candidato a gobernador de San Luis Potosí, Ricardo “El Pollo” Cardona, además de que un par de días antes Mexicanos contra la Corrupción había publicado un reportaje con información de dos auditorías del SAT que documentaban presuntos desvíos de 500 millones de pesos en el gobierno de Manuel Velasco a empresas fantasma.

Justo unos días antes de que saliera ese reportaje, el 6 de junio día de las elecciones, el senador Velasco Coello le declaró al diario Reforma en entrevista que “habría que valorar la alianza (del PVEM) con Morena” a partir de los resultados de los comicios de aquella fecha. «En el 2018 la gran mayoría de los mexicanos, más del 53 por ciento del voto, se inclinó por el licenciado Andrés Manuel López Obrador y nosotros decidimos acompañarlo y darle ese voto de confianza que le dieron los mexicanos durante esta primera mitad de su Gobierno. Y lo que nosotros tenemos que hacer es hacer un replanteamiento, debemos de evitar el clima de crispación y de división y debemos escuchar todas las voces», dijo Velasco en aquella entrevista.

Cuando se tocó el tema de los mensajes del Verde y los ataques a Manuel Velasco, el Presidente volteó de pronto con Julio Scherer y le dijo muy serio: “Yo te encargué a ti que el SAT dejara de sacar cosas contra Manuel Velasco, y lo siguen haciendo”. En ese momento todos se quedaron callados al oír el tono enérgico del Presidente. El único que habló fue Ricardo Monreal, que dijo: “Y la verdad Presidente, con todo respeto, Manuel siempre ha jalado bien con usted y con nosotros en la bancada, no se merece que le hagan eso”. Y ahí, según cuentan quienes lo vieron, López Obrador se giró completamente hacia donde estaba Monreal y apuntándolo con el dedo elevó el tono de voz y su molestia:

“Tú, ya me tienes harto con tus traiciones y tus deslealtades. Tienes tu propio juego y solo ves por tus intereses y no te importa traicionar al movimiento”. El silencio fue total ante el grito del Presidente. Todos agacharon la cabeza y la incomodidad se sintió en todo el salón. Después de un silencio con el rostro descompuesto, Monreal trató de defenderse: “Pero Presidente, eso no es cierto, yo he caminado contigo por más de 20 años, nunca he traicionado ni he jugado sucio con el movimiento”, balbuceó Monreal, pero López Obrador ya se estaba levantando de la mesa. “Ahí terminen ustedes la reunión, yo ya no quiero saber nada”, les dijo y se salió. Todos voltearon a verse sorprendidos y varios de los asistentes ya ni siquiera se acercaron al senador zacatecano.

Esa fue la última vez que se vieron, frente a frente, López Obrador y Monreal. A partir de ahí no hubo más desayunos con tamalitos de chipilín los jueves, cuando se reunían el líder del Senado y el Presidente para revisar los temas de la agenda legislativa. Monreal entró primero en la frialdad de la distancia y con los meses fue claro que aquello era una ruptura definitiva por parte del Presidente, que había recibido información del Gobierno de la Ciudad de México que le atribuían no sólo la candidatura de Sandra Cuevas, sino una relación personal con ella y la operación electoral para su triunfo y el de otros candidatos de la Alianza Va Por México en las alcaldías capitalinas. Hoy que Monreal opera afanosamente para volver a sacar, en un segundo intento la reforma al 5to. Transitorio, que tanto le importa al Presidente, surgen dos preguntas: la primera si logrará convencer a la oposición para que apoyen la reforma constitucional en el Senado, y la segunda, si eso, de lograrlo, le alcanzaría para el perdón del señor de Palacio.

NOTAS INDISCRETAS…

Más que extraña resulta la decisión del gobernador electo de Tamaulipas, Américo Villarreal, para solicitar su regreso al Senado a solo 4 días de que ocurra su toma de posesión como Ejecutivo estatal y a unas horas de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emita su fallo sobre si la elección que ganó el abanderado de Morena, en junio pasado, fue válida o se anula, como lo demandó el PAN. Es cierto que hay demasiadas señales de que los magistrados federales podrían decidir por mayoría anular los comicios y de que al presidente del Tribunal, Reyes Rodríguez Mondragón, lo han visto muy metido en los cabildeos para lograr mayoría en favor de la anulación, por sus vínculos tan cercanos con Roberto Gil Zuarth, principal asesor del aún gobernador panista, Francisco García Cabeza de Vaca; y también es cierto que sobre la cabeza del doctor Américo penden amenazas de órdenes de aprehensión de la Fiscalía de Tamaulipas que lo investigan a él y a su hijo, junto con otros dirigentes y alcaldes morenistas. Pero adelantarse a que suceda una cosa o la otra, la anulación de los comicios o una acusación formal en su contra, solo refleja miedo, un total miedo por parte de quién, todavía hasta anoche, era el gobernador electo de Tamaulipas. Una de dos o don Américo ya tiene información fidedigna sobre lo que decidirá el tribunal, o sabe que, como él mismo denunció hace unos días, efectivamente activarán una detención contra su persona en Tamaulipas. Eso, o de plano el doctor Villarreal, que es hijo del ex gobernador priista del mismo nombre y que tiene toda su vida viviendo en su estado, sabe que en Tamaulipas todo puede pasar y si ya asesinaron a un candidato priista hace 12 años, ¿por qué no lo harían con un gobernador electo que les estorbe? ¿Por eso se regresó al Senado el doctor?… El PRI se quedó ayer sin diputados en el Congreso local de Sonora. Elia Sallard y Karina Zárate, las dos únicas legisladoras priistas, y quienes son amigas y hasta comadres de la hoy cónsul en Barcelona, Claudia Pavlovich, se pasaron a Morena. El gobernador Alfonso Durazo les dio, muy contento, ayer la bienvenida. No cabe duda que la traición y la deslealtad cunde en el PRI y que el viejo partido empieza a crujir y parece a punto de resquebrajarse. Habrá que ver qué tanto influyó la ex gobernadora y hoy premiada con el exilio dorado de la diplomacia, Pavlovich, para que sus comadres se vistieran de guinda y abandonaran el tricolor. Y eso que están en la tierra del fundador del PRI, Plutarco Elías Calles, que, si viviera, se volvería a morir…Los dados mandan Escalera Doble. Semana de altibajos.

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