miércoles, febrero 1, 2023

Aunque duela… No llenó el Zócalo de la Ciudad de México, ni su ego

El amenazar a empleados estatales, trabajadores municipales y a beneficiados en programas sociales para que vayan a un evento multitudinario y llenar el ego de un presidente con imagen falsa, populista y sobre todo, obstinado por destruir a México. Al final, no llenaron el Zócalo de la Ciudad de México, aún con todas las facilidades, además, fue un desastre en la logística y descontrol total, colapsando la CDMX. Todo, para mostrar músculo político de López Obrador, gracias a acarreados y personas amenazadas, pues de no ir al Zócalo, no les renovarían sus contratos laborales o serían despedidos.

Mostró  la miseria que rige a un presidente loco y trastornado por el poder, que ya no controla fácilmente.

¿Conocen el control coercitivo?. Aplicado a la marcha de López Obrador, según la Internet, es un patrón de manipulación psicológica y emocional, bajo amenazas y hasta agresiones verbales o físicas, con el uso de la humillación e intimidación u otro abuso para causar daño emocional o físico a otra persona.

La coerción limita las libertades que por derecho gozamos en México para un fin determinado, como lo realiza MORENA para seguir en el poder rumbo al 2024.

En el análisis de esta marcha llamada “Humanista”, simplemente, ésta no llenó, ni convenció.

En el tema del control coercitivo, en el Derecho y la impartición de justicia se aplica en penas administrativas, económicas y penales. En el poder político, el uso de presión hacia personas que tienen una necesidad como el trabajo y la manutención logran que la gente acepte hacer cosas que no quiere, pero en el fondo, se trata de doblegar la dignidad del individuo para no perder su trabajo o ingreso mensual. Y esto es vergonzoso.

Ver en la marcha a personas adultas mayores que agradecen al Rey de Macuspana  por los programas sociales y las pensiones que otorga. Pero olvidan  no ser del bolsillo de López Obrador, sino es un derecho constitucional para beneficio de todos los mexicanos.

El gasto de esta marcha indigna. Se contabilizan  miles de millones de pesos por el pago de autobuses, camionetas ejecutivas, refrigerios, cuartos de hotel y pagos por asistir a esta simulación. Hasta la filmación con drones y la renta del escenario para escuchar al gran mesiánico que percibe un sueldo a costa de los mexicanos.

La madrugada de este lunes, cientos de empleados de las dependencias de gobierno llegaron agotados, chocados y desilusionados, pues los acarreadores incumplieron con todas las promesas. Es más, ni para el taxi a su casa les dieron. Y todo por conservar el trabajo.

Festejar cuatro años del gobierno de López fue una completa burla. Ese dinero debería gastarse para hospitales, escuelas y  vías de comunicación de altura. Pero López Obrador prefirió llenar su ego, siendo igual como los fanáticos que se hacen cirugías plásticas y nunca quedan satisfechos, por ser un patrón psicológico de querer más y llegar a una presunta perfección. Y ésta nunca llega.

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