En reciente inspección realizada en el penal de Aguaruto, en Culiacán, Sinaloa, se descubrió la existencia de un Starlink, que es un mecanismo de tecnología de punta y como recurso tecnológico es inexplicable su ubicación en ese penal, e intriga saber cómo llegó allí sin que las autoridades del penal estuvieran enteradas es la incógnita para despejar, aunque de entrada el asunto hiede a corrupción y connivencia de autoridades. María del Rosario “N”, fue presidenta del municipio de Santo Tomás de los Plátanos, en el estado de México, en el Operativo Enjambre realizado en noviembre de 2024 encabezado por diversas fuerzas de seguridad en el Estado de México y la Fiscalía General de Justicia del Estado de México encontraron en el domicilio de esa exalcaldesa 5.6 millones de pesos en efectivo y artículos de lujo como tenis Gucci y Louis Vuitton y bolsos de alta gama, gran contraste con la pobreza de los habitantes de dicho municipio. La señora ya está en presidio y su esposo recientemente electo alcalde del referido municipio anda en fuga. En Tabasco, el gobernador acusa a sus antecesores en el cargo de haber encargado la seguridad pública de esa entidad a un capo de la droga y apenas la semana pasada en Nacajuca fueron capturados 14 policías municipales acusados de tener vínculos con la delincuencia, esto último ya parece lugar común porque en varias entidades de la república ha habido detenciones similares.
Ya en tiempos del presidente Zedillo (1994-2000) los índices de impunidad eran elevados en extremo, los grupos delincuenciales habían escalado su grado de violencia y de Guadalajara se habían extendido a otras partes del suelo mexicano; frente a ese escenario el presidente Zedillo propuso reformas al artículo 21 constitucional, en cuya medula figuró la intención convertir el combate a la inseguridad en un asunto de Estado, de allí que su iniciativa elevó a categoría constitucional la Seguridad Pública y atribuyó facultades y atribuciones al municipio, a las entidades federativas y a la federación. Para cumplir con ese mandato se crearon el Consejo Nacional de Seguridad Pública a nivel federal y uno en cada entidad federativa. Se acompañó con la creación de Academias de Policía estatales y regionales, cuyo propósito fundamental fue la capacitación de cuerpos policiales y mandos medios de seguridad pública, incluía sistemas de revisión de perfiles para el desempeño de la función policial y controles para el uso y portacióndel armamento. Durante los primeros años de Vicente Fox el responsable de desarrollar estos puntos fue su secretario de Seguridad Pública, Alejandro Gertz Manero, entonces se crearon los Consejos Estatales de Seguridad Pública, las Academias de Policía y los famosos C4, que en Veracruz funcionaron con bastante éxito durante el gobierno de Miguel Alemán, y una de sus huellas positivas fue la instalación de cámaras de vigilancia en algunas ciudades. No se prosiguió esa lógica y lamentablemente la realidad nos está demostrando que aquel buen intento se frustró y que la delincuencia lleva ahora la delantera hasta haberse infiltrado en cuerpos de seguridad y en la política. Incluso se llegó al extremo de implementar una “estrategia de “abrazos, no balazos” y por ese quemante legado el gobierno de la presidenta Sheinbaum ahora carga con la enorme responsabilidad de combatir la delincuencia y adicionalmente con la exigencia de sanear los cuerpos policiales encargados de esa tarea. Y con Trump imponiendo plazos para lograrlo.