Agencia/Sociedad 3.0
El físico belga Francis Halzen, de 82 años, fue reconocido este martes con el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía provenientes de fenómenos astrofísicos.
Un telescopio bajo el hielo
Halzen, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, impulsó desde 1988 la idea de utilizar el hielo del Polo Sur para detectar neutrinos, partículas subatómicas conocidas por ser extremadamente difíciles de observar.
El proyecto IceCube consiste en miles de sensores instalados a gran profundidad en un kilómetro cúbico de hielo antártico. En 2013, el observatorio logró detectar neutrinos de origen astrofísico, abriendo una nueva forma de estudiar el universo.
Estas partículas pueden atravesar grandes cantidades de materia sin prácticamente interactuar con ella. Además, al viajar sin desviarse por campos magnéticos, permiten a los científicos obtener información sobre algunos de los fenómenos más extremos del cosmos, como agujeros negros y explosiones estelares.
Una nueva ventana al universo
La Academia Sueca de Ciencias destacó que el trabajo de Halzen permitió utilizar los neutrinos como una especie de mensajeros provenientes del espacio profundo.
El científico recibió la noticia mientras se encontraba en Italia y reconoció que el premio fue una sorpresa. El Nobel de Física está acompañado este año por una dotación de 12 millones de coronas suecas.
Con este reconocimiento, la investigación de Halzen consolida a los neutrinos como una nueva herramienta para explorar el universo y buscar respuestas sobre algunos de sus fenómenos más difíciles de estudiar.
