El voto de castigo

Por observación debemos concluir de manera empírica que es muy difícil asumir la existencia del llamado voto de castigo como factor electoral determinantes, considerado este como una reacción ciudadana en contra del mal gobierno del partido en el poder. Sin embargo, tenemos constancia fidedigna acerca de que no siempre el partido en el gobierno está en riesgo de perder una elección a causa de una mala gestión pública. Por supuesto, participan variables de no...
jueves, abril 3, 2025
Xalapa
cielo claro
28.7 ° C
28.7 °
28.7 °
24 %
3.9kmh
9 %
Jue
30 °
Vie
32 °
Sáb
33 °
Dom
26 °
Lun
16 °

Veracruz quebrado

Se ha dicho aquí, hasta la saciedad. El nuevo gobierno de Veracruz recibió las finanzas públicas en absoluta quiebra. Hay problemas estructurales, como la falta de fondos para la nómina educativa, el subsidio a las pensiones y la falta de recaudación propia (o sea, la dependencia de las participaciones federales). Pero la ratería, la rapiña en el manejo del dinero público, que no sólo no detuvieron sino incrementaron astronómicamente Cuitláhuac García, su primo Eleazar Guerrero y muchos otros gaseosos, por ahora impunes, llevaron el robo al extremo (no me...

Don Jesús y Otto /2

Sin tacto

Por Sergio González Levet

Se acaban de cumplir hace unos días 40 años de que don Jesús Reyes Heroles dejó este mundo, aunque su vida y su obra han mantenido su influencia en la historia política de México. Por esa razón, el “Sin tacto” pasado y éste están dedicados a recordar a re-traer los recuerdos que tuvo de él uno de sus más cercanos y aprovechados discípulos -diría yo-, Otto granados Roldán, quien fue a los 26 años secretario particular cuando aquél se desempeñó como Secretario de Educación.

Una anécdota para la historia es que el propio Granados Roldán creció en su brillante carrera personal y llegó a ser Secretario de Educación hacia el final del sexenio de Enrique Peña Nieto. Imagino la emoción de haber empezado la parte sustancial de su currículum en una oficina a la que años más tarde llegaría como titular, ¡y qué oficina! Una que ocuparon y ennoblecieron José Vasconcelos, Gonzalo Vázquez Vela, Jaime Torres Bodet, Agustín Yáñez, Porfirio Muñoz Ledo: una que ahora desnoblece un tal Mario Delgado.

Pero el joven Otto Granados tuvo oportunidad de aprender grandes cosas de don Jesús, y la aprovechó con sus capacidades de alumno modelo, siempre en los primeros lugares de la clase que fuera:

“En aquellos años sin internet, los de un México hiperpresidencialista, un PRI en el poder pero una hegemonía languideciente, una sociedad civil perezosa y medios de comunicación dóciles, don Jesús podía ejercer de gurú ante políticos, empresarios, intelectuales y periodistas mayores y menores, desvelarse leyendo de manera voraz (y por tanto iniciar la jornada cuando el sol empezaba a calentar), dedicar días a preparar algún discurso muy importante (que él mismo trituraba al pronunciarlo porque era pésimo orador) y destinar horas, con quienes él seleccionaba, a la conversación inteligente.”

No puedo dejar de poner esta breve y genial pincelada sobre el maestro genial:

“Ocasionalmente irascible, había que encontrarle el modo y en ese sentido se volvía predecible y hasta simpático. Era desconfiado, de escasos amigos y poco adicto a la vida social. Tenía ingenio y frases, propias y prestadas, para todo y captaba rápidamente las dobles intenciones. Le irritaba ver llegar a colaboradores, incluido yo, con pilas de papeles (de hecho nos echaba antes de acercarnos siquiera a su escritorio), sobre todo si eran cosas administrativas o irrelevancias burocráticas —‘el que se ocupa de los detalles no puede ser estadista’, prevenía—, y detestaba los estilos afectados con que algunos lo trataban”.

No sé cómo el México brillante ha podido sobrevivir -es más, no sé si aún alienta vida- a cuatro décadas sin la inteligencia diáfana, profunda y esclarecedora de don Jesús. Su obra perdura sin embargo gracias a los grandes políticos que formó, entre ellos Otto Granados Roldán, que también tiene puesto un pie en la historia de nuestra patria.

sglevet@gmail.com

otros columnistas

Todo un Rector

Los cadáveres

Román el taquero

Don Jesús y Otto /1

El imperio de la Ley /2

Hasta un niño puede

Se los comió Carbonell