Carlos Miguel Acosta Bravo
Al inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador operaban alrededor de 18,000 farmacias con consultorio médico. Para el cierre de su gobierno en 2024, la cifra ascendió a 44,000 farmacias; es decir, en solo seis años el número casi se triplicó. Estos consultorios brindan alrededor de diez millones de consultas al mes.
Todos conocemos, ya sea en la familia o entre amistades, a alguien enfermo que necesita atención especializada de tercer nivel y que, lamentablemente, recibe cita hasta dentro de seis u ocho meses.
Esta situación se debe a que la capacidad de los hospitales públicos de tercer nivel está rebasada. Desafortunadamente, cuando finalmente se asigna fecha para la consulta médica, puede resultar demasiado tarde e incluso innecesaria.
Resulta relevante comparar esta situación con lo que sucede en países como España, donde la atención a pacientes en situaciones urgentes —como compresión medular o síndrome de vena cava superior— suele iniciar en un plazo de 24 a 72 horas. En caso de no recibir atención, el paciente puede recurrir al amparo de la Ley 41/2002 y presentar una queja ante el Defensor del Pueblo. Hay plazos establecidos de entre 7 y 21 días como máximo.
Familias que acuden a hospitales que antes eran de excelencia, con recursos especializados, equipos de vanguardia y personal médico altamente calificado, hoy lamentan las condiciones en las que se encuentran: sin medicamentos, con equipos descompuestos y con médicos y enfermeras desalentados ante la falta de insumos básicos para atender a los pacientes. Como consecuencia, el personal se vuelve insensible y actúa con indolencia ante los casos diarios, donde ya es imposible brindar una respuesta oportuna y de calidad.
Los recursos que antes se utilizaban para el mantenimiento, desarrollo, capacitación y compra de medicamentos ahora se destinan principalmente a programas sociales. Como resultado, estamos viviendo, casi sin darnos cuenta, la privatización de la atención médica.
Por todo esto llamó poderosamente la atención el caso de la actual senadora por Morena en Chihuahua Andrea Chávez y quien ha sido vinculada sentimentalmente con el Senador Adán Augusto López. Según una investigación realizada por Latinus, posee cuatro unidades médicas equipadas para realizar brigadas de atención en comunidades y zonas urbanas, ofreciendo servicios de laboratorio, rayos X y consultas médicas gratuitas.
Hasta aquí todo suena bien, ¿quién podría cuestionar la atención a personas enfermas o de escasos recursos? El problema es que estas brigadas se usan para hacer proselitismo a favor de Morena y, en particular, de la senadora Andrea Chávez, quien tiene vínculos sentimentales con el actual líder de la Cámara de Senadores, Adán Augusto López Hernández. La pregunta es: ¿con qué recursos se paga el funcionamiento de esta «Caravana por la Salud», que incluye cuatro vehículos con un costo aproximado de 40 millones de pesos mensuales? Considerando que estos servicios comenzaron en 2024, hasta la fecha se han utilizado 200 millones de pesos. Una cantidad importante de recursos sin que quede claro quién paga el alquiler y los insumos de esta caravana, ni cuál es el origen de esos recursos.
Lo realmente perverso es entender por qué se desmantelan los hospitales públicos, por qué faltan medicamentos, por qué los equipos no funcionan y por qué no hay reactivos para laboratorio. Sin embargo, cuando se trata de ganar simpatías con fines electorales para una candidata a gobernadora en 2027, en este caso Andrea Chávez sí hay recursos y personal médico para brindar atención, servicios y medicamentos.
La gran pregunta es: ¿por qué sí hay recursos para que una precandidata a gobernadora haga proselitismo, con vehículos, insumos de laboratorio y todo lo necesario para brindar atención médica y ganar votos en 2027, mientras que los hospitales públicos, tanto de primer como de tercer nivel, carecen de medicamentos, reactivos y enfrentan serios problemas de mantenimiento y operación? En los hechos debiera demostrarse una auténtica preocupación por la atención y la salud de los mexicanos.