Eventualmente libramos los aranceles, no de Trump

En México acostumbramos el ruidoso festejo cuando superamos escaramuzas amenazadoras, pese a que en el símil la guerra no haya terminado: claro ejemplo es la actitud triunfalista del gobierno por haber librado, eventualmente, a la economía nacional de la imposición de aranceles previamente anunciados por el presidente estadounidense. No es poca cosa, debemos reconocerlo. Respecto delas causas del por qué Trump excluyó a México y a Canadá de su imposición arancelaria podemos identificar entre...
jueves, abril 3, 2025
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Veracruz quebrado

Se ha dicho aquí, hasta la saciedad. El nuevo gobierno de Veracruz recibió las finanzas públicas en absoluta quiebra. Hay problemas estructurales, como la falta de fondos para la nómina educativa, el subsidio a las pensiones y la falta de recaudación propia (o sea, la dependencia de las participaciones federales). Pero la ratería, la rapiña en el manejo del dinero público, que no sólo no detuvieron sino incrementaron astronómicamente Cuitláhuac García, su primo Eleazar Guerrero y muchos otros gaseosos, por ahora impunes, llevaron el robo al extremo (no me...

Contra el libro 1/3

Sin Tacto

Veo un meme en el que aparecen dos fotografías. En la primera se ve un vagón
del Metro de la ciudad de México con ocho personas, y cada una va leyendo un
libro; es de hace 30 años. En la segunda imagen se ve el mismo vagón, en la
actualidad, y hay otras ocho personas, pero todas están mirando su celular.
El anónimo autor del meme quiso dejar constancia a su manera de que los
tiempos pasados fueron mejores, cuando según él todos llevaban un libro y se
instruían con él mientras se trasladaban de un lado a otro de la ciudad, contra
nuestra realidad actual, en la que todos están enajenados con su celular, y pienso
que piensa que todos están perdiendo el tiempo viendo fruslerías o chateando sin
ton ni son.
Ante el meme, tengo varias cosas que decir, pero antes haré una precisión que
considero necesaria:
Mi formación de vida, mi educación formal, una buena parte de mi
entretenimiento y mi desarrollo profesional siempre estuvieron sustentados en los
libros; en ellos abrevé desde niño -por fortuna en mi infancia no llegaba la señal de
televisión al pueblo- y a partir de ellos me formé (o deformé, según cada criterio) y
estuvieron acompañándome durante toda mi existencia.
Estudié la carrera de Letras, y ahí me acerqué todavía más a los libros, y
encima me dediqué a aprender el oficio de editor con mi amigo y maestro Jorge
Ruffinelli. Así que pasé de ser lector y estudioso de los libros a ser fabricante de
ellos desde el punto de vista material. Y también escribí algunos, lo que pretendo
seguir haciendo.
Así que si alguien ha querido a los libros en cuanto objetos manuales soy yo
mismo. Cien títulos en los que aparezco como editor y seis de los que soy autor

dejan constancia publicada de mi fervor y mi trabajo. Y además me pasé media
vida cargando mi biblioteca personal (unos 3 mil volúmenes) por todo el país,
hasta que, en un arranque de sentido común, decidí donarlos a la biblioteca del
plantel Número 1 de Conalep, “Profesor J. Refugio Esparza Reyes”, de
Aguascalientes, y tengo constancia de que han sido aprovechados por los
alumnos de esa querida institución. Ahora cargo mi celular o una tablet, y ahí
encuentro prácticamente todos los libros que quiero. Y puedo verlos a la hora que
yo quiera.
Pienso que el libro como vehículo de transmisión del conocimiento y la cultura
ha sido superado, y no lo queremos aceptar por una añoranza mal entendida.
Somos como aquellos nostálgicos que no querían ver la televisión a mediados del
siglo pasado porque pensaban que era una afrenta en contra de la radio y del
cinematógrafo… o como los viejos nostálgicos de ahora que no quieren aprender
a usar debidamente el celular “porque eso es cosa de chavos”.
Mañana seguiré con el tema…

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