Agencias/Sociedad 3.0
Este 2 de febrero, México celebra el Día de la Candelaria, una festividad que marca oficialmente el cierre del tradicional Maratón Guadalupe-Reyes-Candelaria 2024-2025, una temporada que comenzó el 12 de diciembre con la Virgen de Guadalupe, pasó por los Reyes Magos el 6 de enero y culmina con la clásica “tamaliza”.
La costumbre dicta que quienes encontraron al Niño Dios en la Rosca de Reyes son los encargados de organizar una reunión familiar para compartir tamales y atole, cerrando semanas de celebraciones y excesos. Según nutricionistas, este periodo puede dejar un saldo de entre 3 y 5 kilos adicionales por persona, por lo que ahora es momento de renovarse y recuperar las tallas perdidas.
El costo de la tamaliza en 2025
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reporta que el gasto promedio para una reunión de 10 personas asciende este año a $1,099.00 pesos, un incremento del 15% respecto a 2024. Este presupuesto incluye:
- 20 tamales grandes a $24.00 c/u o 40 tamales promedio ($180.00 por docena).
- 3 litros de champurrado ($95.00 por litro).
- 2 refrescos familiares de 3 litros ($47.00 por litro).
En esta fecha, se espera la venta de entre 25 y 30 millones de tamales en todo México, con un incremento de ventas de hasta 400% en algunos negocios, dependiendo de la región.
Historia de los tamales: un platillo milenario
El tamal, cuyo nombre proviene del náhuatl tamalli (que significa «envuelto»), tiene más de 5,000 años de historia y es un pilar de la gastronomía mexicana y latinoamericana. Fue creado por culturas indígenas como los mayas, aztecas y olmecas, cuyos rellenos originales incluían carne de guajolote, pescado, frijoles y chiles.
Con la llegada de los españoles, se incorporaron ingredientes como carne de cerdo, pollo, pasas y especias, enriqueciendo la diversidad del tamal. Actualmente, se estima que en México existen más de 500 variedades de tamales, adaptadas a los productos y tradiciones locales de cada región.
Un cierre con sabor y tradición
El Día de la Candelaria no solo cierra un periodo de festejos, sino que también simboliza el inicio de un nuevo ciclo lleno de esperanza. Para millones de mexicanos, la celebración con tamales y atole es un reflejo de la riqueza cultural y gastronómica del país, uniendo a las familias en torno a una tradición milenaria que sigue viva.