Por observación debemos concluir de manera empírica que es muy difícil asumir la existencia del llamado voto de castigo como factor electoral determinantes, considerado este como una reacción ciudadana en contra del mal gobierno del partido en el poder. Sin embargo, tenemos constancia fidedigna acerca de que no siempre el partido en el gobierno está en riesgo de perder una elección a causa de una mala gestión pública. Por supuesto, participan variables de no menor importancia: la convocatoria social de cada partido, la fuerza electoral, si la tiene, de la parte opositora, el voto duro prevaleciente en los partidos participantes, la injerencia del gobierno en turno a favor de los candidatos de su partido, etc. No obstante, debemos reconocer que cuando existe un enojo social debido a las condiciones socioeconómicas del momento, el depósito del malestar será el gobierno en turno, aunque no necesariamente contra el partido gobernante, entonces, tal vez la interrogante apropiada sería: ¿hasta qué punto influye el “voto de castigo” en el resultado electoral?
Para la respuesta debemos remitirnos a casos de la experiencia electoral inmediata: en la elección municipal de 2021 en Xalapa, en la lógica del voto de castigo, en automático cualquiera hubiera predicho la derrota del candidato de MORENA, pues Hipólito Rodríguez había hecho un desempeño decepcionanteal frente de la administración municipal xalapeña (2017-2021), sin embargo, el resultado electoral favoreció a MORENA con una abultada votación para su candidato, Ricardo Ahued. En similar lógica, en 2024, si el voto de castigo fuera determinante en una elección, la conclusión anticipada hubiera sido la derrota de la candidata de MORENA al gobierno estatal, toda vez que Cuitláhuac García había demostrado con creces su rotunda impericia para desempeñar el cargo de gobernador de Veracruz. Conste, no se afirma que el candidato ganador de una elección consiga su éxito por el auxilio del voto de castigo, porque en eso mucho tienen que ver las circunstancias, el prestigio, bueno o malo del candidato, la estructura partidista y desde luego la participación ciudadana, porque el abstencionismo es otro de los factores de mayor importancia. Conclusión: la figura del voto de castigo sí participa en una elección, pero no la determina.