Agencias/Sociedad 3.0
La intensa ola de calor que ha azotado a Francia durante los últimos días comienza a disminuir, sobre todo en el noroeste del país, gracias a la entrada de una masa de aire más fresca procedente del Atlántico. Sin embargo, cuatro departamentos del centro francés —Aube, Yonne, Loiret y Cher— continúan bajo alerta roja, con temperaturas que este miércoles podrían alcanzar los 39 grados Celsius.
La ministra de Transición Ecológica, Agnès Pannier-Runacher, confirmó que este episodio de calor extremo ha dejado al menos dos personas fallecidas, además de 300 intervenciones de emergencia realizadas por los servicios de bomberos en distintos puntos del país.
En una conferencia de prensa, Pannier-Runacher también subrayó la gravedad del fenómeno climático, señalando que junio de 2025 fue el segundo más caluroso en Francia desde que hay registros, superado únicamente por el histórico junio de 2003.
El martes se vivió el punto más crítico de la ola, con temperaturas superiores a los 41 grados en algunas regiones. Un total de 16 departamentos estuvieron bajo alerta roja, incluida la región metropolitana de París.
Para este miércoles, la situación mejora gradualmente: 55 departamentos permanecen en nivel naranja, la mayoría ubicados en la mitad este del país. En París, la alerta se mantiene en nivel naranja, con temperaturas máximas cercanas a los 34 grados.
Sin embargo, el servicio meteorológico nacional Météo-France advirtió que la tarde y la noche podrían traer tormentas eléctricas intensas, especialmente en el este del país. Estas podrían venir acompañadas de lluvias torrenciales en cortos periodos de tiempo.
Las autoridades recomiendan a la población mantenerse hidratada, evitar la exposición directa al sol durante las horas más calurosas y seguir las instrucciones de protección civil ante posibles tormentas.
El alivio térmico avanza poco a poco, pero Francia aún no baja la guardia.
