El voto de castigo

Por observación debemos concluir de manera empírica que es muy difícil asumir la existencia del llamado voto de castigo como factor electoral determinantes, considerado este como una reacción ciudadana en contra del mal gobierno del partido en el poder. Sin embargo, tenemos constancia fidedigna acerca de que no siempre el partido en el gobierno está en riesgo de perder una elección a causa de una mala gestión pública. Por supuesto, participan variables de no...
jueves, abril 3, 2025
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Veracruz quebrado

Se ha dicho aquí, hasta la saciedad. El nuevo gobierno de Veracruz recibió las finanzas públicas en absoluta quiebra. Hay problemas estructurales, como la falta de fondos para la nómina educativa, el subsidio a las pensiones y la falta de recaudación propia (o sea, la dependencia de las participaciones federales). Pero la ratería, la rapiña en el manejo del dinero público, que no sólo no detuvieron sino incrementaron astronómicamente Cuitláhuac García, su primo Eleazar Guerrero y muchos otros gaseosos, por ahora impunes, llevaron el robo al extremo (no me...

Dedazo presidencial en tres meses

De acuerdo con el periódico El País, el Presidente “ha pedido que en tres meses Morena defina quién abanderará su proyecto en las elecciones de 2024”. López Obrador habría dado “la instrucción la noche del viernes, en una reunión en Palacio Nacional con senadores de Morena a la que fueron invitados también los cuatro aspirantes, que compartieron lugar junto a él en una mesa frente a los legisladores, según han confirmado a El País dos fuentes presentes en el encuentro”.

  • No tengo evidencia que lo sustente, pero supongo que el cambio de fechas para elegir al candidato de Morena, que en principio se había dicho que sería en diciembre, está relacionado con lo sucedido la semana pasada. Me refiero al desmayo que tuvo el Presidente y el contagio de covid-19 que lo dejó fuera de la escena pública por más de tres días.

López Obrador está obsesionado con su sucesión. Es su prioridad indiscutible y está cuidando hasta el menor de los detalles. Su desaparición temporal de la palestra, debido a una enfermedad, generó todo tipo de rumores asociados con la sucesión presidencial. Las divisiones dentro de Morena ya están a todo lo que dan y quién sabe cuáles serían las consecuencias de otra desaparición temporal del jefe máximo de ese partido.

Por eso, tiene todo el sentido que el Presidente se adelante y quiera dejar amarrado a su candidato porque, no nos hagamos bolas, él será el que indicará con su dedo al afortunado.

Ya se van aclarando los tiempos dentro de Morena. Primero, el domingo cuatro de junio vendrán las elecciones de gobernador en el Estado de México (donde la candidata oficialista, Delfina Gómez, tiene altas probabilidades de ganar) y Coahuila (todo indica que el triunfo ahí se lo llevará el candidato aliancista, Manolo Jiménez). De hacerse realidad lo que hoy apuntan las encuestas, Morena quedará muy empoderado al haberse quedado con la gubernatura del estado más poblado del país. Llegará al 2024 con una situación territorial inmejorable, controlando 25 de los 32 gobiernos estatales.

Después de las elecciones de 2023, la mesa estará lista para elegir a su candidato presidencial. Si lo que reveló ayer El País es cierto, para julio o agosto se llevará a cabo el dedazo.

De acuerdo con el periódico El País, el Presidente “ha pedido que en tres meses Morena defina quién abanderará su proyecto en las elecciones de 2024”. López Obrador habría dado “la instrucción la noche del viernes, en una reunión en Palacio Nacional con senadores de Morena a la que fueron invitados también los cuatro aspirantes, que compartieron lugar junto a él en una mesa frente a los legisladores, según han confirmado a El País dos fuentes presentes en el encuentro”.

  • No tengo evidencia que lo sustente, pero supongo que el cambio de fechas para elegir al candidato de Morena, que en principio se había dicho que sería en diciembre, está relacionado con lo sucedido la semana pasada. Me refiero al desmayo que tuvo el Presidente y el contagio de covid-19 que lo dejó fuera de la escena pública por más de tres días.

López Obrador está obsesionado con su sucesión. Es su prioridad indiscutible y está cuidando hasta el menor de los detalles. Su desaparición temporal de la palestra, debido a una enfermedad, generó todo tipo de rumores asociados con la sucesión presidencial. Las divisiones dentro de Morena ya están a todo lo que dan y quién sabe cuáles serían las consecuencias de otra desaparición temporal del jefe máximo de ese partido.

Por eso, tiene todo el sentido que el Presidente se adelante y quiera dejar amarrado a su candidato porque, no nos hagamos bolas, él será el que indicará con su dedo al afortunado.

Ya se van aclarando los tiempos dentro de Morena. Primero, el domingo cuatro de junio vendrán las elecciones de gobernador en el Estado de México (donde la candidata oficialista, Delfina Gómez, tiene altas probabilidades de ganar) y Coahuila (todo indica que el triunfo ahí se lo llevará el candidato aliancista, Manolo Jiménez). De hacerse realidad lo que hoy apuntan las encuestas, Morena quedará muy empoderado al haberse quedado con la gubernatura del estado más poblado del país. Llegará al 2024 con una situación territorial inmejorable, controlando 25 de los 32 gobiernos estatales.

Después de las elecciones de 2023, la mesa estará lista para elegir a su candidato presidencial. Si lo que reveló ayer El País es cierto, para julio o agosto se llevará a cabo el dedazo.

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