Uno de los grandes hitos en la historia política de Veracruz es el relativo a la deuda pública estatal iniciada con un préstamo bancario por 3 mil 500 millones de pesos. Vayamos por partes, según el mefistofélico método de Jack, el famoso británico de no muy buenas referencias. El 1 de octubre de 2004, último año de la administración de Miguel Alemán Velasco, apenas dos meses antes de concluir el periodo 1998-2004, la legislatura local, con el voto en contra de la diputación panista y dos abstenciones, uno del PRD y otro del PT, autorizó al gobierno estatal la contratación de un crédito bancario por 3, 500 millones de pesos. El gobernador declaró que quizá no se utilizaría ese recurso, pero estaba sujeto a que la federación cubriera al gobierno estatal un adeudo de 5,800 millones de pesos. El lunes 4 de octubre de 2004 se publicó en la Gaceta Oficial el decreto 878, por el que la LIX Legislatura autorizaba al gobernador negociar el préstamo por 3,500 millones de pesos. El 23 de noviembre compareció ante la Comisión legislativa correspondiente el secretario de Finanzas y Planeación, Juan Felipe Aguilar de la Llave, para asegurar que las finanzas estaban sanas, “el gobierno entrante tiene una cuenta por cobrar de 5,800 millones de pesos a la federación y, por otra parte, una deuda por pagar a 10 años de 3,500 millones de pesos los fríos números y las puntuales matemáticas no fallan, son exactos.”. Por su lado, el gobernador declaró: “si Herrera Beltrán quisiera resolver la deuda la podría pagar con el adeudo que la federación tiene con el gobierno del Estado por 5 800 millones, y todavía contaría con casi 2 mil millones de pesos”. Al parecer, el gobierno saliente uso mil millones de pesos del préstamo, porque de acuerdo al entonces diputado local, Alejandro Montano, del préstamo obtenido, Alemán dejó 2 mil 500 millones de pesos en caja, y nadie desmintió.
Ya en el gobierno, Fidel Herrera Beltrán se quejó de esa deuda y circularon rumores en “radio bemba” contrarios a la administración antecesora. Sin embargo, eran parte del “fuego amigo” contra Alemán, porque teniendo en el equipo del nuevo gobierno al exsecretario de finanzas, Juan Felipe Aguilar de la Llave, nunca se le convocó a aclarar el destino del aludido préstamo. Para mala fortuna de las finanzas estatales durante la administración de Herrera Beltrán la deuda se incrementó a más de 25 mil millones de pesos, con el agravante adicional de haber bursatilizado el 80 por ciento del impuesto a la tenencia de automóviles correspondiente al estado, y el 20 por ciento de ese impuesto correspondiente a los municipios, 199 de los cuales fueron “convencidos” para entrarle a ese juego de “conseguir recursos frescos” para adelantarle el futuro a los veracruzanos. Alberto Silva Ramos, Jorge Carvallo y Javier Duarte se encargaron de involucrar a esos ayuntamientos en una deuda que de 2008 a la fecha sigue impagable. Ya gobernador, Javier Duarte ascendió la deuda pública a 45 mil millones de pesos; Miguel Ángel Yunes Linares contribuyó a agrandarla y Cuitláhuac puso su gran grano de arena para elevarla a más de 60 mil millones de pesos. Sea por Dios y venga más, decía el clásico.