lunes, mayo 16, 2022

Pero se le reconoce…

“La adulación, meretriz del vicio, debe de quedar fuera de la amistad”.  Marco Tulio Cicerón (106 – 7)

Siempre he sostenido, que lo peor que le ha pasado a la humanidad, son las religiones y sus descabelladas creencias -punto menos que fantasiosas- y por supuesto, quienes se dicen sus representantes -¡los representantes de sus Dioses!  Échate esa-…

Todos directos responsables de cualquier cantidad de muertos, que, en orden de aparición, entre los tres grandes, los judíos, los católicos y sus derivaciones de cristianos; y los musulmanes -que se matan hasta entre ellos.  De ese tamaño es la avaricia- deben de ascender a millones…

Con el cuento de que yo tengo la verdad; y que el mío es mejor que el tuyo.  Cuando de todos no se hace uno bueno.  Independientemente de que “La Verdad, es lo que es común a todos los hombres de todos los tiempos; lo demás, son solo puntos de vista”.  Pitágoras (568 – 475)…

El caso es que la Iglesia Judía de Roma, o sea, el Vaticano, calificada por no pocos como la cueva de Alí Babá y los 120 ladrones, perdón cardenales, que son los que integran el Colegio Cardenalicio…

El resto de los 217 purpurados unos son electores y otros no; pero ninguno interviene para elegir al papa.  Y no se ponen de acuerdo hasta que echan humo blanco -quien sabe de cual fumarán- pero democráticamente eligen sin que salga del cielo un rayo de luz ni nada por el estilo, a uno de ellos como el Vicario de Cristo; o sea, el representante de Cristo en La Tierra…

Pero Los 217 viven como si se hubieran casado con una millonaria; y vivieran en una casita con una alberca de 23 metros; como el suertudo de ya saben quién.  En la opulencia es poco.  Y qué creen, amables lectores, tienen a su servicio a las monjas.  Y eso es misoginia, no nos hagamos…

Pues bien, apoyado en sus propias declaraciones, para afirmar que no tienen … ni ética, ni moral cual ninguna y que son unos viles charlatanes, además degenerados.  No se requieren pruebas…    

La igle$ia de España, y olé, admitió que, entre los años 1998 y 2015, inmatriculó -palabreja que quiere decir que pueden poner propiedades a su nombre con solo la certificación eclesiástica…

Y semejante barbaridad la autorizó el señorito José María Aznar– 34,961 propiedades, entre terrenos, edificios, casas, y hasta una catedral de por ahí, que tiene muchos visitantes y deja mucho dinero…

Pero eso no es todo.  Lo peor no es la gran cantidad de propiedades que tienen; ni cómo se hicieron de ellas.  Es que han oficialmente aceptado -pues las pruebas ahí están- que casi un millar de esas propiedades ¡tienen dueño! y como éstos han apelado a juicios reclamando la propiedad -por eso ya no se pudo esconder más el escándalo-…

O sea, que han revivido los tiempos de la Inquisición; solo que esta es una Inquisición Inmobiliaria.  ¡Santo Dios! a lo que hemos llegado.

Cambiando de tema…

Durante la mañanera de ayer, cuando el señor Presidente salía con su ya cansada cantaleta de siempre -según él mismo como disco rayado- de que “no somos iguales”, sucedió algo que, por razones más que obvias, fue censurada a rajatabla…

Y dado que ni el señor Presidente se dio cuenta, les fue fácil sacarlo del aire; y creo que muy pocos no percatamos de que, cuando decía, siempre con su sonrisita -oportuno recordar, nada más, ni nada menos que a William Shakespeare (1564 – 1616) “Con la sonrisa inmóvil en los labios se puede ser un vil-…

Al referirse a los asesinatos de periodistas, repitió su copla: “Ya no hay impunidad”: al mismo tiempo que enfrente del atril que utiliza para denostar a medio mundo, de tal modo de que él no lo podía ver -aunque lo mismo y fue un fotomontaje de un habilidoso hacker-. Vaya usted a saber amable lector…

Y mejor que no se sepa quién fue el autor, porque lo podrían acusar de “Ultrajes a la TV” y le vayan a quitar el internet por 10 años.  En este México Bizarro ya todo puede pasar…

El caso es que, como si fuera un patito de feria de esos que van de un punto a otro y se regresan para que los tiradores den en el blanco, corrió un pollito amarillito, casi recién nacido que, al tiempo que caminaba iba diciendo Pío, Pío, Pío y moviendo su piquito recogía el maicito que le daban.  Y sucedió precisamente cuando hablaba de que ya no hay impunidad.

Ya de salida…

Hablando de que no todos son iguales y de la diputada que se gastó miles de pesos en cosas personales.  Hace algunos años, un Presidente Municipal nunca utilizó un vehículo de Gobierno, ni tenía chofer por parte del Ayuntamiento, ni cargó gasolina a su cargo…

Es más, cuando llegaba la quincena, la Tesorera no le daba nada y llegó a decirle en no pocas ocasiones que él ya le debía; pues siempre mandaba decir que le dieran a uno o a otros o a otro, de su sueldo.  Vale decir que tampoco lo necesitaba, pues era y es un hombre de mucho dinero…

Para los veracruzanos nada de esto que les relato es extraño; y menos a los xalapeños.  Por lo que no fue nada extraño que, después de aciagos representantes, los ciudadanos le pidieron que volviera a la Presidencia; y por supuesto ganó de una manera más que contundente…

Hace un par de días estuve con él un buen rato mientras recibía gente. Pasaban unos y pasaban otros y yo esperando turno, ya saben cosas de la amistad que lo dejan al último.  El caso es que, en un momento, dijo que tenía seca la boca de tanto hablar y a los presentes nos preguntó que si alguien quería un “lecherito”-bebida con la que localmente conocen el café con leche- nadie lo aceptó…

No quise ser el único y me quedé con las ganas -a mí me encanta- tocó un timbre, acudió una persona y le pidió que le trajeran el “lecherito”.  De la manera más normal, el ayudante esperó a que sacara de su bolsa el dinero.  Al amigo no se le adula.  Pero se le reconoce.

Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida    

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