Ángel Kú
Fuimos testigos de uno de los acontecimientos más deplorables (y vaya que la lista es larga) en la Cámara de diputados.
El ex gobernador de Morelos Cuauhtémoc Blanco, que vale la pena cuestionarse sobre ¿quién votó por él?. Ahora diputado por MORENA fue salvado por el manto protector de la supremacía morenista y sus correspondientes aliados.
No es de extrañar este suceso, ya los vimos proteger a otros como a Félix Salgado Macedonio en el pasado.
El tema no es ese, sino que Cuauhtémoc Blanco ante la denuncia de parte de su media hermana por intento de violación fue defendido por mujeres que tenían la mayoría suficiente para retirarle el fuero.
“Ni la señora Claudia Sheinbaum metió las manos por la denunciante”
No fue en su totalidad el apoyo hacia Cuauhtémoc blanco, hubo voces dentro de las mismas diputadas de MORENA y sobre todo del PT.
Tras los hechos grupos feministas hicieron el llamado a manifestarse por la negativa al desafuero. Se hicieron presentes entre muchas, varias mujeres políticas como la Ing.Xóchitl Gálvez , Kenia López Rabadán y también la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega.
Cuestión que fue criticada, las señalaron de oportunistas.
Sin embargo desde mi papel de activista dentro de mi comunidad, considero que
“El activismo no tiene porque terminar al acceder a un cargo de poder. Al contrario debe ser reforzado y utilizar ese poder para concretar mejores acciones en beneficio de la sociedad “.
Hemos escuchado en múltiples ocasiones en campaña “cercano a la gente”. ¿De qué otra manera puedes acercarte a la ciudadanía sino es directamente en las calles?
Tal vez a muchas de esas diputadas que protegieron a Cuauhtémoc les haga falta salir a las calles, donde se ganaron el voto.