sábado, julio 2, 2022

Nichos de oportunidad

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Parecía que el tsunami electoral del 2018 más bien sería una glaciación que erradicaría para siempre a partidos políticos como el PRI, que jamás volverían a levantar cabeza después de demostrarse que el cansancio ciudadano era definitivo e irreversible. Apenas dos años después, hay indicios de que el tricolor y el PAN no están muertos ni enterrados, están vivos y colean.

Los registros de candidatos del primero mostraron la viveza de tiempos antañones, pero además, los errores de gobernanza federal y estatales hacen que algunos observadores piensen que «estábamos mejor cuando estábamos peor».

El propio partido en el poder está exhibiendo una bisoñez inconcebible que lo debilita. Por citar dos casos paradigmáticos, la deserción del dirigente estatal de Morena en Veracruz, Gonzalo Vicencio, que ahora se va con su gente a Fuerza por México; y la terquedad en Guerrero de imponer al presunto violador Félix Salgado Macedonio, que tiene dividido a Morena y que también provocará la desbandada.

La real medida se da todos los días con los infinitos casos de voracidad, corrupción, engaños, malas decisiones y necedades que se observan, y que tienen un impacto real y cruel sobre las vidas de millones de mexicanos.

Es así como, por ejemplo, la elección de candidatos competitivos como José Yunes Zorrilla y Américo Zúñiga para diputados y Renato Alarcón Guevara para alcalde de Emiliano Zapata, los tres ex presidentes estatales del PRI, viene a fortalecer la esperanza de triunfos que serían el inicio de la otrora inconcebible recuperación.

Reunido esta semana con un grupo distinguido de periodistas, Renato mostró que conoce del tema electoral, que tiene meses trabajando la parcela, que tiene un proyecto visionario para los zapatenses, que es maduro y que sabe los puntos vulnerables para atacar a los adversarios.

Poco vivirá el que no alcance a atestiguar cómo se transforma la fisonomía política de la Entidad y del país.

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