La supuesta honestidad de la 4T veracruzana vuelve a estrellarse contra los números. El ORFIS denunció ante la Fiscalía un presunto desvío de 56.6 millones de pesos en SESVER, correspondiente al gobierno de Cuitláhuac García. Ya no estamos hablando solamente de críticas de la oposición: existe una denuncia que deberá investigarse hasta sus últimas consecuencias.
¿Dónde quedó aquella cantaleta de que “no somos iguales”? Cuitláhuac gobernó Veracruz presumiendo honestidad mientras su administración acumulaba observaciones y cuestionamientos. Ahora aparecen 56.6 millones de pesos presuntamente desviados precisamente en Salud, un sector donde cada peso significa medicamentos, tratamientos, médicos y atención para personas que lo necesitan.
Y aquí no puede aparecer el clásico truco de culpar únicamente a funcionarios menores. Cuitláhuac García era el gobernador. Quizá una investigación determine responsabilidades distintas y nadie debe ser condenado anticipadamente, pero políticamente tiene que responder por lo ocurrido bajo su administración.
La 4T prometió que acabaría con la corrupción. Entonces que demuestre que no protege a los suyos: que la Fiscalía investigue, que se conozcan los responsables y que, si hubo dinero público desviado, se recupere hasta el último peso.
Porque resulta muy fácil presumir honestidad cuando se tiene el poder.
Lo difícil comienza cuando llegan las auditorías.
Cuitláhuac dejó Palacio, pero las cuentas de su gobierno apenas comienzan a llegar.

