Lobo Plateado
Dice Rocío Nahle que Veracruz va bien. Y para demostrarlo, desde las redes oficiales circula una imagen que presume que la desocupación bajó de 2.3% en el segundo trimestre de 2025 a 1.9% en el mismo periodo de 2026, colocando al estado por debajo de la tasa nacional de 2.7% y entre las diez entidades con menor desempleo.
Muy bonito el gráfico. Muy grande el 1.9%. Muy conveniente el mensaje.
El problema es lo que no aparece en la propaganda.
Porque una cosa es estar ocupado y otra muy distinta tener un empleo formal, estable y con prestaciones. Y mientras el gobierno presume una baja desocupación, Veracruz perdió 5 mil 39 empleos formales durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con registros del IMSS analizados por México, ¿Cómo Vamos? La entidad terminó entre los nueve estados que destruyeron puestos de trabajo registrados ante el Seguro Social.
Ahí es donde comienzan los famosos “otros datos”.
En marzo, el Gobierno estatal celebraba que Veracruz ocupaba el cuarto lugar nacional en generación de empleo formal, luego de sumar 17 mil 966 puestos durante enero y febrero. Pero al llegar junio, aquel festejo había desaparecido: el saldo acumulado del semestre era negativo en 5 mil 39 plazas. Entre una fotografía y la otra existe un deterioro cercano a 23 mil empleos.
¿Y de eso dónde está la infografía?
Porque para presumir el 1.9% hubo diseño, fotografías, flechas, colores y letras enormes. Para explicar la pérdida del empleo formal parece que ya no alcanzó el espacio.
Pero existe un dato todavía más incómodo: en Veracruz, durante el primer trimestre de 2026, la informalidad laboral alcanzó 68.9%. Es decir, casi siete de cada diez trabajadores se encontraban en la informalidad. De aproximadamente 3.35 millones de personas ocupadas, apenas 31.1% tenía un empleo formal.
Entonces presumir únicamente una desocupación de 1.9% cuenta apenas una parte de la historia. Una persona que perdió su empleo con IMSS y ahora vende mercancía, trabaja por su cuenta o realiza actividades eventuales puede aparecer estadísticamente como ocupada. Tiene trabajo, sí; pero quizá ya no tiene seguridad social, Infonavit, aguinaldo, vacaciones ni estabilidad.
Ese es el truco de la fotografía oficial: mostrar cuántos trabajan sin explicar cómo trabajan.
Y ahí está el verdadero problema de Veracruz. Un estado con puertos, industria, petróleo, agricultura, turismo y una ubicación privilegiada debería estar encabezando la generación de empleos formales, no celebrando que la gente encontró alguna manera de sobrevivir.
No se gobierna una economía con publicaciones de Facebook.
Si el empleo formal cae y casi siete de cada diez trabajadores permanecen en la informalidad, presumir únicamente la baja desocupación es escoger cuidadosamente el número que luce mejor y esconder los que arruinan la fotografía.
Así que sí: Rocío Nahle puede tener otros datos.
Pero los trabajadores también tienen los suyos: el recibo de la quincena, la falta de prestaciones, el negocio que apenas sobrevive, el empleo que desapareció y la necesidad de salir todos los días a buscar cómo llevar dinero a casa.
Y esos datos, por desgracia, no caben en la propaganda de Palacio de Gobierno.

