Lobo Plateado
Rocío Nahle pateó el avispero. Su confrontación con Salvador García Soto terminó poniendo nuevamente sobre la mesa algo mucho más grave que una disputa con un periodista: el verdadero poder que todavía tendría Andrés Manuel López Obrador dentro de la 4T.
Se ha señalado que existen fotografías de Nahle visitando Palenque y que la gobernadora habría servido como enlace para transmitir a Rubén Rocha Moya el mensaje de retomar la gubernatura de Sinaloa. Nahle lo niega. Pero en lugar de desmontar políticamente el señalamiento, decidió atacar al periodista y cuestionar incluso su trayectoria.
Y ahí está el problema: golpear al mensajero no elimina el mensaje.
Lo verdaderamente grave sería que gobernadores de Morena estuvieran funcionando como operadores de un expresidente que oficialmente se retiró de la política, mientras Claudia Sheinbaum intenta consolidar su propia Presidencia.
México eligió a Sheinbaum, no a López Obrador para un segundo mandato desde Palenque. Si AMLO continúa moviendo piezas, transmitiendo instrucciones y utilizando personajes de la 4T para conservar influencia, entonces estamos frente a una estructura de poder paralela profundamente dañina para la institucionalidad.
Y Nahle debería entenderlo: Veracruz necesita una gobernadora dedicada a Veracruz, no una operadora en las guerras internas del obradorismo.
La 4T prometió acabar con los poderes detrás del poder.
Ahora tiene que responder algo mucho más incómodo:
¿quién gobierna realmente: Claudia desde Palacio Nacional o López Obrador desde Palenque?

